En el sur de Chile, en la Región de los Ríos, se encuentra la pequeña localidad de Niebla, ubicada a 17 kilómetros de la ciudad de Valdivia. Es uno de los balnearios más visitados de la región. Un lugar sorprendente por sus paisajes, historias y tradiciones, donde cada año se realiza una de las ferias costumbristas y gastronómicas más grandes de Chile.
El origen de Niebla se remonta a la época de la Conquista, cuando España decidió levantar numerosas fortalezas en la zona para hacer frente a la amenaza de las comunidades indígenas y el acecho de piratas ingleses, franceses y holandeses.
En Niebla
sentimos la naturaleza. El sonido del mar, el efecto del choque de las olas
contra la costa, la espuma de sus crestas, el aire marino, el vaivén del oleaje
y las brisas suaves. Ocasionalmente, se produce el fenómeno natural, la
acumulación densa de partículas de agua en la atmósfera, produciendo una bruma,
popularmente se dice que de allí proviene el nombre de la localidad.
Sin embargo,
según los historiadores valdivianos y archivos del Museo de Niebla, la
localidad costera no debe su nombre por la neblina, sino por el encomendero
español Francisco de Niebla que habría llegado a Chile junto a la comitiva del
gobernador García Hurtado de Mendoza en 1557. Poco se sabe de este encomendero,
pero según la recopilación histórica del padre Gabriel Guarda, Francisco de
Niebla figura en 1565 como tesorero de la Real Caja de Hacienda de Valdivia.
El Castillo
de Niebla – también conocido como el “Fuerte de Niebla” es una fortificación
española, construida en 1671, ubicada en el sector de Santa Helena. La Corona
Española percibió tempranamente el carácter estratégico de la región austral de
Chile, que a través del Estrecho de Magallanes y del Cabo de Hornos era punto
intermedio para la navegación desde Europa a la costa americana del Pacífico.
Las
fortificaciones españolas se dividían en tres categorías: el primer rango lo
ocupan los castillos, el segundo los fuertes y el tercero las baterías; de las
229 fortalezas construidas en Chile durante el período, sólo diez fueron
castillos, la mitad de ellos –Mancera, Corral, Niebla, Amargos y Cruces–
estuvieron en Valdivia. La construcción de las fortalezas demandaba mucha mano
de obra, y como no se utilizaban a los indios con estos fines, se recurre a los
condenados por la justicia, quienes, al purgar sus delitos, prestan un servicio
útil a la nación.
La
construcción de fortificaciones se convirtió en una de las principales
prioridades por la amenaza constante que suponían para los españoles tanto los
ataques de los indígenas como el acecho de naves francesas, inglesas y
holandesas que amenazaban la posición española.
El Fuerte de
Niebla es uno de los vestigios que sobrevive de la presencia española en la
región. Llamado Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monforte de Lemos en
Niebla, fue construido luego de que en 1645 el Virrey del Perú y Marqués de
Mancera, Pedro de Toledo y Leiva, enviara a un contingente de 900 hombres
comandados por su propio hijo a refundar y fortificar la ciudad, destruida por
los indígenas en 1599 y casi tomada por la expedición holandesa de Hendrick
Brouwer y Elías Herckmans en 1643, cuando se aliaron con los indígenas de la
zona.
Durante su
edificación se utilizaron materias primas locales y otras importadas, entre
ellas, cancagua, piedra laja, greda, madera de alerce, paja ratonera y piedra
pizarra, así como cal y ladrillo. En particular, su batería y su foso, labrados
en roca cancagua hicieron del Castillo de Niebla uno único en su tipo. Sólo
luego de un paulatino repoblamiento español fue refundada la ciudad en su sitio
original en 1647.
El Fuerte de
Niebla fue declarado Monumento Histórico en el año 1950, ampliándose su zona de
protección en 1991. Durante el año 1992, la Dirección de Archivos y Museos, con
el apoyo del gobierno español, edificó un edificio administrativo, reconstruyó
la Casa del Castellano, las cureñas y merlones de la batería; y realizó la
primera excavación científica en el sitio. En la actualidad el lugar funciona
como el Museo de Sitio Castillo de Niebla, reabierto al público luego de que se
realizaran en el Castillo y su entorno importantes restauraciones y
remodelaciones, concluidas durante el año 2015.