12 dic 2024

La desaparición del avión Lear Jet

El 15 de mayo de 1984, en las heladas aguas del Beagle desaparecía el avión Lear Jet de la Gobernación, que trasladaba al gobernador Ramón Alberto Trejo Noel, su esposa y diez de sus colaboradores.

Los relojes marcaban poco menos de las cinco de la tarde. El cielo encapotado le ponía techo a una temible tormenta de viento y nieve que adelantaba la oscuridad de la noche inminente.

Sobre las heladas aguas del canal Beagle el pequeño pero portentoso avión Lear Jet de la gobernación fueguina intentaba sobreponerse al meteoro para llegar a Ushuaia, su destino programado.

Rodolfo Pourrain, copiloto de la aeronave, enviaba un mensaje a tierra… “Estoy con el canal a la vista”. Sería su último contacto con la torre de control.

Nada más se supo del derrotero de la nave. En instantes cundió la alarma y poco a poco la noticia de la tragedia fue ganando las planas de la prensa en todo el país.

El Lear Jet se hundió en el Beagle y con él los cuerpos de sus doce ocupantes, entre ellos el Gobernador Ramón Trejo Noel y su esposa, Olga Luisa de Trejo.

Venían con ellos los ministros Roberto Luis Campanella (de Gobierno) y Fernando Diego García (de Economía). La comitiva se completaba con Ernesto Julio Löffler (legislador territorial), Ricardo Luis Sica (Secretario Privado de Trejo), Guillermo Marcilese (Secretario General de la Gobernación), Carlos Alberto Lisa (Delegado en Buenos Aires), Nora Ormiston (Asesora de Acción Social en Río Grande), Pedro Alberto Altuna (Sobreestante del Intevu) y los pilotos Mario Marconcini (Director de Aeronáutica) y Rodolfo Mario Pourrain.

Veinte años después otro radical, el legislador José Barrozo, diría de ellos que “Se habían ido no sólo los pasajeros del trágico accidente, sino que se habían ido muchas esperanzas y sueños de los fueguinos. Nos había dejado un gobernador como don Ramón Trejo Noel, que había marcado una tenaz voluntad de trabajo con un gran espíritu democrático basado en el diálogo y la solidaridad”.

Así lo recordaron por siempre no sólo sus correligionarios, sino toda una comunidad que vio en él a un luchador por el futuro. Precisamente el día en que murió, Trejo Noel venía de discutir con el entonces Presidente Raúl Alfonsín –su entrañable amigo personal- dos temas fundamentales: la provincialización de Tierra del Fuego y la extensión de la ley 19640 de PrAquel 15 de mayo de 1984, Trejo Noel traía en su regreso muy buenas noticias, dicen. 

El Lear Jet volvía con la comitiva de funcionarios desde Capital Federal a Ushuaia. Cuando la aeronave estaba en zona para su aterrizaje en Río Grande, uno de los hijos del gobernador, Luis Tachi Trejo bajó con su esposa. Embarcaron en el mismo vuelo Roberto Campanella, Pedro Altuna, Ernesto J. Löffler y Norma Ormiston. La nave despegó a las 16.20 con destino a Ushuaia, a las 16.38 el copiloto avisaba que estaban a punto de comenzar el descenso. Alberto Pérez, miembro de la tripulación, operaba desde tierra dando el ok para el aterrizaje, que sería como cualquier otro.

A las 16.42 el avión estaba oficialmente en emergencia. Se había perdido todo contacto radial y el chubasco de nieve dificultaba las tareas de los torreros que intentaban en vano buscarlo en el cielo.

El “pájaro naranja” había desaparecido, llevando consigo a 12 personas y aunque las tareas de búsqueda se iniciaron de inmediato, el resultado no podía ser peor: no hubo sobrevivientes.

En cuanto las condiciones climáticas lo permitieron, comenzó una incesante búsqueda terrestre, aérea y marítima, llevada a cabo por la Armada Argentina, la Prefectura Naval, la Policía Territorial y Defensa Civil, entre otros.

Al día siguiente del accidente, un fotógrafo y buzo profesional radicado en Ushuaia, Héctor Elías Monsalve se zambulló en las heladas aguas del canal.

Monsalve, (que cuenta en su legajo con el descubrimiento del barco hundido Monte Cervantes), exploró por dos semanas, siempre azotado por la tormenta, hasta que encontró el lugar preciso, a 30 metros de profundidad, destrozado, yacía sumergido el pájaro naranja.

Los días previos, y en angustiosa tarea, se fueron hallando cuerpos, algunos de ellos a treinta metros de profundidad, aunque después del sexto día, la jefatura de la Región Aérea Sur había descartado la posibilidad de producir nuevos hallazgos. Entre los objetos rescatados se pudo contabilizar uno de significado muy especial, el maletín de Don Ramón, lleno de trámites y sueños.

Fuente

Radio Fueguina 


4 dic 2024

Jorge Luis Fontana

El explorador argentino Jorge Luis Fontana nació en Buenos Aires el 19 de abril de 1846 y fue un militar, geógrafo y escritor, así como también el primer gobernador del territorio nacional de Chubut, y fundador de la ciudad de Formosa. El 17 de enero de 1859, contando con tan sólo 13 años de edad, se enlista como soldado del ejército en la Comandancia de Río Negro, donde tuvo su bautismo de fuego al luchar contra los indios invasores, destacándose por su valor, por lo que mereció la mención de “soldado distinguido”. Se trasladó a Buenos Aires con el fin de estudiar medicina y física.


En 1875 fue designado secretario de la gobernación del territorio del Chaco. Años más tarde, en abril de 1879 fundó la ciudad de Formosa. En 1884 finalizan las tareas de colonización militar en el Chaco. A partir de ese momento Fontana recibe órdenes de trasladarse a Chubut y es nombrado gobernador al año siguiente. Su espíritu explorador no descansa y realiza varios viajes de reconocimiento en la Patagonia. Además organizó y dirigió la dirección de la IV Comisión Demarcadora de Límites con Chile. 

De regreso a la Patagonia que había visitado en su infancia, y en 1884 fue nombrado primer gobernador del nuevo Territorio Nacional del Chubut. Allí dirigió la expedición al oeste, con un grupo explorador denominado los «Rifleros del Chubut», que descubrió el valle 16 de octubre, zona fértil precordillerana que se convertiría en un nuevo asentamiento de la colonia galesa de Trevelin. Transcurrió sus últimos años en la provincia de San Juan, donde ocupó varios cargos públicos y comunitarios.

2 dic 2024

Historias de Puerto Santa Cruz

Según las crónicas históricas, Magallanes y su flota pasaron el invierno en Puerto Santa Cruz, hasta que finalmente zarparon del puerto de San Julián el 24 de agosto de 1520. Otra de las personalidades reconocidas a nivel mundial que llegó hasta este remoto lugar fue el naturalista inglés Charles Darwin, cuando siglo más tarde, en 1832, arribó en la nave HMS Beagle comandada por el capitán Robert Fitz Roy.


Puerto Santa Cruz está considerada como la ciudad histórica más antigua de Santa Cruz y de la Patagonia. Desde la llegada de Magallanes en 1520, miles de navegantes y exploradores han llegado hasta este rincón de la Patagonia. El nombre proviene del piloto Juan Serrano, de la expedición de Magallanes, quien arribó a bordo de la Nao Santiago a sus playas el 3 de mayo de 1520, el día de la “Invención de la Santa Cruz”, razón por la cual bautizó al lugar con ese nombre.

El militar Carlos Moyano fue nombrado primer gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz en 1884, quien se encargó de organizar y establecer otras localidades tales como Río Gallegos y Puerto Deseado. Además, buscó conseguir inversores para colonizar la región. Parte de su tarea incluyó un viaje a las Islas Malvinas en 1885, donde compró ovejas y carbón. En aquellos tiempos, el entonces presidente Julio Argentino Roca le había dado instrucciones a Moyano para que traiga agricultores y se establezcan en Santa Cruz. El gobierno nacional buscaba poblar la Patagonia, el cual era un territorio totalmente aislado y desolado.

Puerto Santa Cruz es un lugar ideal para descubrir más acerca de la historia de la Patagonia, ya que cuenta con muchos edificios antiguos. El recorrido por la ciudad abarca diversos monumentos que nos cuentan la historia de Puerto Santa Cruz. Uno de ellos es el mausoleo donde descansan los restos de Carlos Moyano, el primer gobernador del territorio de Santa Cruz. 

También se destaca el monumento al Centenario, el cual comprende una amplia explanada donde es posible observar una cruz de hierro frente a la ría Santa Cruz que conmemora el hecho histórico protagonizado en Cañadón Misioneros por la Escuadra Naval al mando de Comodoro Py en 1878. El monolito recuerda el acto de reafirmación de la Soberanía Nacional en la Patagonia. Por otro lado, el Monumento al Comandante Luis Piedrabuena destaca a uno de los pioneros de la Patagonia, considerado defensor de las costas patagónicas.

Si bien hoy día la ciudad se enorgullece de este título de primera capital, no lo fue por mucho tiempo: solamente tres años. Hasta 1887, cuando el gobernador Ramón Lista decidió trasladar la administración a Río Gallegos. Pero no por eso la ciudad deja de reivindicar este título que le dio su historia: un letrero y un barco azul y blanco en medio de la avenida Roca se encargan de recordarlo a todos los recién llegados. La mayoría de los monumentos de la ciudad están concentrados en el paseo costero de la ciudad. El más reciente de todos erigido hace muy poco en memoria de Néstor Kirchner.

Un monumento significativo es el que custodia los restos del primer gobernador de Santa Cruz, Carlos María Moyano, que se encuentra en un lugar conocido como Punta Reparo: se cree que allí Magallanes hizo una misa durante una escala en tierra firme durante su búsqueda de un paso hacia el oeste. En las cercanías está la iglesia, la cual fue inaugurada en 1909 y es uno de los primeros edificios de mampostería de la ciudad.

Según las crónicas, los habitantes habían juntado fondos para construirla y para 1904 lograron alcanzar la suma de 2500 pesos, como indica un cartel en la vereda. La iglesia alberga un tesoro histórico de gran importancia: un Cristo articulado enviado desde la ciudad italiana de Turín por los hermanos salesianos. Llegó junto con los vitrales, las imágenes, campanas y el reloj que llegaron al mismo tiempo desde Italia.

Puerto Santa Cruz es un destino ideal también para aquellos que quieran apreciar la naturaleza y los paisajes patagónicos. Además, cuenta con una gran diversidad marina, lo que hace que sea uno de los lugares con mayor biodiversidad del sur de Argentina. Es posible realizar avistajes, como por ejemplo de pingüinos de Magallanes, cormoranes, así como también lobos marinos.

Desde Puerto Santa Cruz también es posible visitar la localidad vecina de Piedra Buena, con sus calles llenas de referencias a la obra de Dante Quinterno. Otra opción es recorrer la isla Pavón entre los brazos del río y visitar la réplica de la casa del comandante Luis Piedra Buena. No muy lejos se encuentra el Parque Nacional Monte León, otro de los atractivos turísticos más importantes de la provincia.

Visitar Puerto Santa Cruz es hacer un viaje al pasado y descubrir la historia de los comienzos del poblamiento en la Patagonia.

El Museo Carlos Borgiali, a orillas del estuario, fue creado en 1987 para recordar la vida de los primeros habitantes indígenas y los primeros colonos, así como también para conocer mejor la naturaleza de la región. El museo cuenta con un interesante archivo de fotos de los tehuelches y también animales embalsamados, los cuales son todos originarios del sur de la Patagonia. Otro de los museos de Puerto Santa Cruz es la Casa de los Pioneros, una entidad privada con una colección de objetos, muebles, recuerdos y testimonios de los primeros habitantes de Puerto Santa Cruz.


29 nov 2024

Valle de Genoa, tierra de pioneros

José de San Martín se encuentra en el departamento Tehuelches en la provincia de Chubut, a 190 kilómetros de la ciudad de Esquel y en el valle del río Genoa, a 7 kilómetros de la mítica Ruta 40.  

Esta pequeña localidad tiene atractivos de mucho valor histórico y cultural, los cuales están relacionados con los pueblos originarios, así como también con los colonizadores que poblaron la zona. José de San Martín se destaca por su histórico Valle de Genoa, que, según las crónicas históricas, el primer explorador europeo que lo mencionó fue el inglés George C. Musters, cuando recorrió la Patagonia desde el río Santa Cruz hasta Carmen de Patagones junto con un grupo de tehuelches entre 1869 y 1870. 

En aquellos tiempos, Musters llamó al paraje “Henno Kaik” (Parador Henno). Con el paso del tiempo se deformaría la voz hasta su denominación actual: “Genoa”.  

En 1869 ocurrió uno de los hechos históricos con mayor relevancia en la Patagonia: los tehuelches enarbolaron la bandera argentina. Las crónicas dicen que Musters estuvo presente en una reunión de Mapuches, los cuales estaban al mando del cacique Hinchel o Sinchel. Durante aquel encuentro, los tehuelches Aonikenk enarbolaron la bandera de nuestro país. 


El cacique Casimiro Biguá fue el primer tehuelche argentino quien junto a otros tres jefes juraron lealtad y reconocieron como propio al pabellón celeste y blanco a orillas del arroyo Genoa el 3 de noviembre de 1869. Hay un monumento en José de San Martín que recuerda ese hecho histórico. 

Los primeros colonos que poblaron la zona de la actual José de San Martín llegaron en el año 1895. Fue en aquel entonces cuando el gobierno nacional creó una colonia agrícola y pastoril y la bautizó General San Martín. 

La condición era que cada colono debía forestar y cultivar una parte, sin embargo, la extrema aridez de la zona hizo que fracasara el emprendimiento, conllevando a que las tierras sean usadas por los estancieros para la cría de ovejas. A pesar de las dificultades, los colonos persistieron y se quedaron en el lugar, lo cual permitió formar el pueblo, el cual se fundó el 11 de noviembre de 1901. 

La Colonia General San Martin fue creada por el presidente Julio Argentino Roca en 1892 y abarcaba 125.000 hectáreas. Los lotes pastoriles fueron destinados a indígenas y personas sin propiedades. El cacique Valentín Sayhuenque se asentó allí con sus trece hijos y varias familias, las cuales pertenecían a la etnia mapuche. El plan del gobierno nacional no tuvo éxito, ya que las tierras no eran aptas para el cultivo, además eran muy pequeñas para una ganadería de ovinos sustentable, lo cual llevó en cambio a que las tierras fueran aprovechadas por los grandes emprendimientos ovinos. 






25 nov 2024

La costa de Santa Cruz, remota y solitaria

La provincia de Santa Cruz forma parte de la vasta región de la Patagonia, es una de las áreas más remotas y menos pobladas del país. Con una extensión de aproximadamente 243,943 km², es la segunda provincia más grande de Argentina, después de Buenos Aires, y limita al oeste con Chile, al este con el Océano Atlántico, al norte con la provincia de Chubut y al sur con la provincia de Tierra del Fuego.


Santa Cruz es un territorio de contrastes y paisajes inmensos, donde el aislamiento y la inmensidad de sus paisajes evocan una conexión profunda con la naturaleza y un sentido de libertad que solo lugares tan vastos y prístinos pueden ofrecer.

La inmensidad en Santa Cruz se percibe como una especie de vértigo silencioso y sobrecogedor. A dondequiera que se mire, el horizonte parece inalcanzable, y uno se siente una pequeña presencia en medio de un entorno sin límites. Es una tierra de espacios abiertos que no tienen fin, de cielos enormes que se despliegan como lienzos infinitos y de una quietud que parece detener el tiempo.

Caminar por las playas de Santa Cruz evoca una sensación única de libertad y conexión con la naturaleza en su estado más puro. El viento acaricia el rostro con una frescura indomable, y el sonido de las olas rompe el silencio que parece envolverlo todo. Las piedras están esparcidas en un paisaje que da la impresión de haber sido descubierto por primera vez. A cada paso, el paisaje inexplorado invita a perderse, a caminar sin prisa, observando el horizonte infinito. 

El mar en Santa Cruz inspira una libertad que es tanto externa como interna. La falta de fronteras visibles, el movimiento continuo de las olas, el sonido rítmico y envolvente —todo esto crea una atmósfera donde las preocupaciones se disipan. Incluso en los días en que el viento se alza y las olas crecen, hay una sensación de energía y poder que invita a soltar cualquier carga y simplemente ser.

Aquí, en esta soledad majestuosa, se percibe la grandeza de lo eterno y lo salvaje. Las nubes avanzan en el cielo como si fuesen dueñas del tiempo, y el mar frío y agitado trae una paz que sólo se encuentra en estos lugares apartados del mundo.


23 nov 2024

Fotos con historia: Francisco P. Moreno y el Ferrocarril


Francisco Pascasio Moreno, conocido como Perito Moreno, fue un explorador, científico, geógrafo y naturalista argentino cuya labor fue crucial para el desarrollo, estudio y conservación de la región de la Patagonia. Fue uno de los primeros exploradores en recorrer vastas áreas de la Patagonia, mapeando sus paisajes, lagos, ríos y montañas. Su trabajo fue fundamental para el conocimiento geográfico de una región en gran medida inexplorada en su época. Documentó lugares emblemáticos como el Lago Argentino, el Lago Nahuel Huapi y el Glaciar Perito Moreno, que lleva su nombre en su honor.

Foto. Fuente: Archivo Visual Patagónico 


15 nov 2024

San Julián y la colonia de Floridablanca

“La Patagonia, esa tierra inhóspita y desolada, eternamente barrida por el viento, es la página en blanco en la que los hombres han escrito una historia hecha de sueños y adversidades, de utopías y fracasos. Las aventuras de intrépidos navegantes y conquistadores, de exploradores acechados por piratas y corsarios; los enfrentamientos entre indios y blancos; las peripecias de fugitivos de todas partes del mundo y de los abnegados colonos que llegaron en busca de tolerancia y prosperidad, dibujan sobre las desérticas mesetas un mapa de desafíos, sangre y quimeras". (“Barridos por el viento”, Roberto Hosne)

La ciudad de Puerto San Julián, ubicada en la provincia de Santa Cruz, nos invita a vivir una experiencia diferente en la Patagonia argentina, donde no solamente disfrutamos de sus paisajes naturales, sino que también descubrimos su historia, la cual se remonta a la llegada del célebre capitán portugués Fernando Magallanes en 1520. La ciudad está ubicada en el centro costero de Santa Cruz, a 3 kilómetros de la ruta nacional 3 y a 360 kilómetros al norte de la ciudad de Río Gallegos. 

Puerto San Julián tiene todo si queremos vivir una auténtica experiencia: la inmensidad de sus playas, sus áreas naturales protegidas con especies únicas en el mundo, así como también su legado histórico. San Julián representa el típico asentamiento portuario de la Patagonia, el cual se caracteriza por su extensa costa, invitándonos a caminar por la costanera y disfrutar de los atardeceres patagónicos, siempre tan especiales. 

La ciudad fue declarada lugar histórico en 1943, rememorando la celebración de la primera misa rezada en territorio argentino en oportunidad del desembarco de Magallanes y su tripulación en el año 1520. El eslogan de la ciudad: “Origen del mito patagónico”, está muy bien merecido. Ha sido el sitio de los primeros desembarcos europeos en tierras patagónicas y el lugar donde por primera vez el hombre europeo se encontró con los nativos: los tehuelches. 

“Llegamos (31.03.1520) a los 49º y medio de latitud meridional donde encontramos un buen puerto, y como el invierno se aproximaba, juzgamos a propósito pasar allí la mala estación”, anota el cronista de la expedición Antonio Pigafetta en su diario, en referencia a la bahía y Puerto de San Julián. Magallanes ordena racionar los alimentos y el vino y comunica imperativamente que invernan en este paraje, lo cual disgusta a la tripulación. Cabo Curioso y Punta Desengaño son los extremos Norte y Sur de la Bahía. De la expectante curiosidad al desengaño: estos nombres resumen los episodios dramáticos que vivió la expedición en estas costas.

“Un día en que menos lo esperábamos -escribe Pigafetta- se nos presentó un hombre de estatura gigantesca. (...) Al vernos, manifestó mucha admiración, y levantando un dedo hacia lo alto, quería sin duda significarnos que pensaba que habíamos descendido del cielo. Este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura. Era bien formado, con el rostro ancho y teñido de rojo, con los ojos circulados de amarillo, y con dos manchas en forma de corazón en las mejillas. (...) Su vestido, o mejor, su capa, era de pieles cosidas entre sí (...). Llevaba en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, un poco más gruesa que la de un laúd (...); y en la otra mano, flechas de caña, cortas, en uno de cuyos extremos tenían plumas…”. 

Si bien el primer contacto entre nativos y europeos fue amistoso, todo terminó muy mal. Magallanes capturó a tres nativos para llevarlos ante el Rey de España mediante un engaño. Pigafetta narra: “…les dio una gran cantidad de cuchillos, espejos, y cuentas de vidrio, de modo que tuvieron las dos manos llenas; enseguida les ofreció dos grillos de hierro, de los que se emplean para los presos, y cuando vio que los codiciaban (les gusta extraordinariamente el hierro) y que, además, no podían cogerlos con las manos, les propuso sujetarlos a los tobillos para que se los llevasen con mayor facilidad… En cuanto se dieron cuenta de la superchería se pusieron furiosos” 

Floridablanca

Entre 1780-1784 la corona española estableció una colonia agrícola, para poder resguardar su posesión territorial ante otras potencias. La llamaron Colonia Floridablanca. Ante la amenazante presencia de los ingleses en las costas patagónicas, el rey de España Carlos III mandó a fortificar cuatro puertos. Finalmente, sólo se concretó la iniciativa en Carmen de Patagones y Floridablanca, en la bahía San Julián. 

La corona española se propuso llevar a la práctica un proyecto de sociedad ideal estableciendo un nuevo modelo en el que se fomentaría la igualdad entre los hombres, la agricultura como fuente de riqueza y la familia como pilar de la sociedad. Sin embargo, la colonia no prosperó. Las ruinas de Floridablanca han sido declaradas Lugar Histórico Nacional y en los últimos años un equipo de arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires ha comenzado a trabajar para la conservación y exhibición de las piezas que provienen de las excavaciones. 



14 nov 2024

Cruzar el Estrecho de Magallanes

Hace más de 500 años, Hernando de Magallanes emprendió la gran travesía y realizó la primera vuelta al globo. Sería un acontecimiento que cambiaría la historia del mundo. Magallanes zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda en 1519 con una flota de veleros en una exploración que tenía como objetivo llegar a las Indias Orientales. Luego de más de un año navegando por el océano Atlántico, llegó al estrecho que hoy lleva su nombre. 

La expedición estuvo compuesta por más de 200 hombres y cinco barcos pequeños. Este increíble hito permitió unir por primera vez los océanos Atlántico y Pacífico. Fue un descubrimiento que cambió la historia de la navegación en el mundo, ya que antes de que se supiese de la existencia del estrecho de Magallanes, las embarcaciones tenían que pasar por el temido pasaje de Drake, el tramo que separa el continente americano de la Antártida. La finalización del Canal de Panamá en 1914 provocó que el tráfico marítimo a través del Estrecho se redujera significativamente. 

El Estrecho de Magallanes se encuentra localizado en el extremo sur de Sudamérica, entre la Patagonia chilena, La Isla Grande de Tierra del Fuego y la gran cantidad de islas que quedan al oeste de ésta en el Océano Pacifico. El estrecho está dentro de la jurisdicción de Chile, en la XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. 

Su navegación se encuentra asegurada a los buques de todas las banderas en todo tiempo y circunstancia, de acuerdo a los tratados argentino-chilenos de 1881 y 1984. El Estrecho de Magallanes tiene un largo total de 330 millas náuticas (600 kilómetros), desde la boca oriental Punta Dúngenes hasta la boca occidental, Islotes Evangelistas. Se caracteriza por ser un estrecho profundo y ancho, siendo la menor profundidad, en las proximidades de la isla Magdalena y la mayor a través del Faro Cooper Key. 

Para llegar a la provincia más austral de Argentina, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, podemos llegar por aire, por tierra, así como también por vía marítima. Para vivir la experiencia de cruzar el estrecho, llegamos por tierra a través de la Ruta Nacional N° 3, la cual comienza en la ciudad de Buenos Aires y finaliza en Bahía Lapataia, en el Parque Nacional Tierra del Fuego, a 3.079 kilómetros. Cuando llegamos a la capital de Santa Cruz, Río Gallegos, realizamos 68 km hasta el Paso Fronterizo “Integración Austral”, donde se realizan los trámites migratorios para poder ingresar a Chile. 

Desde este lugar nos dirigimos hacia Punta Delgada, transitando las rutas Nacionales 255 y 257. El lugar es conocido como “Primera Angostura” y es aquí donde abordamos el ferry para cruzar el Estrecho de Magallanes. El servicio es operado por la empresa transbordadora Austral Broom, la cual cruza el estrecho y desembarca en Bahía Azul, en la costa norte de Tierra del Fuego. El cruce dura aproximadamente unos 30 minutos, aunque puede variar dependiendo de las condiciones del clima, considerando el extremo clima de la zona, con sus fuertes corrientes y vientos. 

La empresa Transbordadora Austral Boom se formó en 1968, ante la necesidad de unir a la isla de Tierra del Fuego con el continente. Actualmente la empresa opera sus servicios con embarcaciones modernas, las cuales son El Ferry Patagonia, el Ferry Fueguino y el Ferry Pionero. El Cruce Primera Angostura está operado regularmente con tres ferries que unen Punta Delgada con el sector continental en Bahía Azul, en Tierra del Fuego. 

Los buques cuentan con cafeterías, sin embargo, el servicio no está incluido en la tarifa. Es importante tener en cuenta que el embarque se realiza por orden de llegada, así como también que las formas de pago que están disponibles son en efectivo (ARS, CLP, USD, EUR), cheque al día, o por medio de tarjeta de crédito y débito. 

Al dirigirnos hacia la Tierra del Fuego, ya en la isla (del lado chileno) desde Bahía Azul transitamos 148 kilómetros para volver a reingresar a la Argentina por el paso fronterizo San Sebastian. Cuando salimos de la frontera, retomamos la Ruta Nacional N° 3 que nos conduce hasta la ciudad más austral del mundo, Ushuaia. 

Desde Chile, la opción para ingresar a la isla de Tierra del Fuego (lado argentino) es tomando el ferry en la ciudad de Punta Arenas, el cruce tiene una duración de 2 horas. Se desembarca en Puerto Provenir, desde donde hay que conducir 142 kilómetros hasta el Paso Fronterizo San Sebastian, y desde allí transitar la Ruta Nacional N° 2, con dirección hacia Río Grande, Tolhuin o Ushuaia. 

Cruzar el Estrecho de Magallanes representa una aventura. Paisajes soñados, la inmensidad del mar y por supuesto su importancia histórica y simbólica, una experiencia inolvidable en el Fin del Mundo. 



12 nov 2024

El faro de Punta Delgada

Punta Delgada se localiza en el departamento de Biedma, sobre el golfo Nuevo dentro de la Península Valdés. El control del área, que abarca unas 500 hectáreas, estuvo administrado por la armada nacional, hasta que recientemente en el año 2019, la provincia de Chubut recuperó su control nuevamente.


Fue precisamente la Armada Argentina la que estuvo a cargo de construir el histórico faro de Punta Delgada, el cual se comenzó a construir en septiembre de 1904 y fue puesto en servicio en el año 1905. En su momento, la construcción de este fue parte del Plan General de Iluminación organizado por la armada atendiendo a necesidades de la navegación y para fomentar el crecimiento de la Marina Mercante Nacional.

El faro fue sede del Correo Argentino, en aquel entonces cualquier navegante podía recibir y enviar cartas en este confín de la Patagonia. Dentro del faro también se instruía a los futuros fareros que se trasladaban a las costas del mar argentino. Los tiempos han cambiado y también el destino del faro. 

Hoy en día se encuentra en proceso de modernización, ya que la provincia está trabajando en un sistema electrónico, similar a los que se utilizan en los aeropuertos, aunque en este caso adaptado a la navegación marítima, por lo cual las embarcaciones pueden contar con una señal electrónica que les indicará en su radar la posición del faro.

Punta Delgada forma parte de un paisaje que impacta por su auténtica naturaleza, donde prácticamente el espectáculo no ha sido modificado por el hombre. La península está repleta de postales sorprendentes y únicas en nuestro país. Península Valdés fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1999, la misma tiene una extensión de 360 mil hectáreas, donde se ubican distintas reservas faunísticas de incalculable valor ecológico, así como también se destaca su rica diversa y rica biodiversidad.


8 nov 2024

"Esto es blecke": Comodoro y el descubrimiento de petróleo

Dentro de unas cincuenta leguas cuadradas, organizados por Francisco Pietrobelli, galeses y polacos fundan en 1897 la Colonia Sarmiento. Ya estaban asentados desde 1893 unos pocos habitantes que habían participado en la expedición del gobernador Luis Jorge Fontana. La producción agropecuaria necesitaba ser transportada al Atlántico por la distancia más corta, por lo que se encomendó construir un embarcadero a Pietrobelli. Éste, guiándose por un mapa de Fitz Roy, arriba a Rada Tilly.


Comodoro Rivadavia nació oficialmente como ciudad en 1901, por medio de un decreto del Poder Ejecutivo Nacional. El lugar de su emplazamiento dista 160 kilómetros del espejo de agua dulce más cercano: el lago Muster, en cuyas orillas se emplazaba la colonia agrícola "Ideal" (la actual localidad de Sarmiento). Los manantiales naturales abastecían a Comodoro, pero eran insuficientes para calmar la sed de la población.

En las proximidades de ese embarcadero surgiría Comodoro Rivadavia, cuyo problema más serio para subsistir sería la carencia de agua potable; por este motivo la Dirección de Minas le envió en 1903 una máquina perforadora. El 12 de diciembre de 1907, el jefe de Sondeo Víctor José Fuchs y su auxiliar Humberto Beghin, ambos alemanes, analizaban la salida del lodo retornante desde el fondo del pozo a 530 metros de profundidad.

De pronto perciben que, mezclado con el lodo, retornaban burbujas que al reventar la superficie desprendían un aroma muy especial. Entonces Fuchs toma una muestra con la mano, la huele y exaltado y feliz le comenta a Beghin: “Esto es blecke!”, así lo llaman al petróleo en Alemania. El hallazgo conmocionó a los 800 habitantes que ya se habían instalado en Comodoro Rivadavia. El principal periódico del país, el diario La Nación publicaba en primera plana: “Comodoro Rivadavia, un chorro de petróleo surgió en el pozo número 2, tiñendo a su alrededor todo de negro. El que fue transportado por el viento llegó hasta el mar. Nuestra Nación acaba de encontrar petróleo, ojalá que con este logro vengan tiempos mejores para el pueblo argentino.”

"... cual Comodoro, buscando agua encontró petróleo, pero se murió de sed...", cantaba Facundo Cabral a principios de los '70, haciéndose eco de la historia oficial de la ciudad "Capital Nacional del Petróleo". Pero, revisionismo histórico mediante, parece ser que aquel 13 de diciembre de 1907 no era solamente agua lo que se anhelaba, sino que realmente se estaba explorando la cuenca del golfo San Jorge en búsqueda de hidrocarburos.

El descubrimiento del petróleo trajo una nueva organización a la industria y para 1910 se creó la Dirección General de Explotación de Petróleo en Comodoro Rivadavia, presidida por el ingeniero Luis Huergo. El área dependía de la Dirección de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura y realizó las primeras gestiones para tener un puerto, construyó un muelle y adquirió otro en Caleta Córdova. Además, dio los primeros pasos en materia social para beneficios de los empleados con la construcción de casas, una proveeduría y otros servicios que servían para contener al trabajador en un pueblo que recién estaba creciendo.


Sin embargo, fue recién en 1922 cuando la industria tomó otro impulso con la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). El general Mosconi fue su primer director. Su gestión se extendió hasta septiembre de 1930 y en ese periodo logró posicionar a la petrolera estatal.

Argentina era el mayor consumidor de petróleo de América del Sur, por delante de Chile, Brasil y Venezuela y el segundo productor detrás del país bolivariano. Comodoro tenía 130 pozos de los 137 del país. En 1923 la producción del yacimiento era de 450.328 metros cúbicos: 343.889 pertenecía a YPF con 89 pozos y el resto a empresas privadas, recuerda el libro del “Cincuentenario de YPF”, que narra su historia desde 1922 a 1972.


1 nov 2024

El naufragio del Hoorn

El naufragio de la embarcación Hoorn es el más antiguo hallado en aguas argentinas; la nave integraba la expedición que habría de descubrir el cabo de Hornos, la cual fue realizada por los mercaderes Jacob Le Maire y Willen Schouten en 1615. 

A principios del siglo XVII existía en Europa una gran demanda de especias, principalmente canela, nuez moscada, clavo de olor y pimienta. Gran parte de las mismas provenía de las Islas Molucas, un grupo de pequeñas islas en la actual Indonesia. 

Los Países Bajos, que se hallaban en guerra con España (la Guerra de los 80 años, 1568 – 1648), lograron tender una vasta red comercial con Asia por vía marítima. En dicho proceso establecieron múltiples colonias y llegaron a dominar el codiciado mercado de las especias. Ámsterdam se convirtió en el centro comercial del mundo y Rotterdam en el centro naviero. A comienzos del siglo XVII los holandeses tenían en servicio más de 10.000 barcos mercantes de distintas clases, cerca del 60 % de la flota marítima mundial. 

La fiebre por las especias derivó en una gran competencia entre las diferentes compañías comerciales holandesas, pues este mercado poseía un significado político y económico central en la guerra contra España. Con el fin de integrar esfuerzos los Estados Generales de los Países Bajos crearon, en 1602, la Vereenigde Oost Indische Compagnie (Compañía Unida de Indias Orientales, más conocida por sus siglas VOC). La misma obtuvo el monopolio del comercio con Asia a través de las dos rutas hasta entonces conocidas, la del Cabo de Buena Esperanza y la del Estrecho de Magallanes, y rápidamente se desarrolló como una exitosa organización global.

Jacob Le Maire es conocido por ser uno de los primeros en circunnavegar el cabo de Hornos en América del Sur, junto con Willem Schouten. Le Maire y Schouten financiaron una expedición en 1615 con el objetivo de encontrar una nueva ruta hacia las ricas islas de las especias, desafiando el monopolio comercial de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. 

A pesar de las dificultades y la oposición de la Compañía, Le Maire logró completar la circunnavegación y demostrar la existencia de una ruta alternativa hacia el Pacífico. Su legado perdura en la historia de la exploración marítima y el comercio en el siglo XVII.

La expedición de la Compañía Austral, con sede en el puerto de Hoorn, en el norte de la actual Holanda, fue la sexta en dar la vuelta al mundo, pero sólo una de las dos naves llegó a puerto en 1617. La más pequeña de las embarcaciones, la Hoorn, naufragó en la ría Deseado, en la provincia de Santa Cruz.

La pequeña flotilla salió de Holanda el 14 de junio de 1615, hizo escalas en Inglaterra, el Cabo Verde y Sierra Leona, y siguió rumbo directamente hacia Puerto Deseado (Le Maire 1622; Schouten 1618). Los expedicionarios tenían referencias de este estuario por el diario de la expedición de Olivier Van Noort, que había pasado por allí dieciséis años antes. Fondearon allí el 6 de diciembre de 1615 y se abastecieron de agua dulce, pingüinos, huevos, lobos marinos, peces y mariscos.

El 18 de diciembre vararon los dos barcos en el interior de la ría, a unos 15 kilómetros de su desembocadura, con el fin de aprovechar la marea baja para carenar los cascos. Cuando limpiaban con fuego el costado de babor del Hoorn el viento avivó las llamas, provocando un incendio que destruyó gran parte de la embarcación. Después del desgraciado accidente recuperaron lo que pudieron de la nave, especialmente la plata que llevaban para comerciar en las Molucas, y dejaron los restos abandonados (Le Maire 1622; Schouten 1618).

Basándose en los diarios de viaje de los capitanes de la expedición, investigadores argentinos y holandeses realizaron tres temporadas de exploración arqueológica en la zona de Puerto Deseado, para finalmente dar con el sitio del naufragio, de donde rescataron más de 400 restos que dan cuenta de la vida a bordo del Hoorn y de su trágico desenlace. 

El descubrimiento de restos de la nave, el naufragio más antiguo hallado hasta ahora en la Argentina, es relatado en el libro “Tras la estela del Hoorn. Arqueología de un naufragio holandés en la Patagonia” (Vázquez Mazzini Editores), escrito por los investigadores Cristian Murray, Damián Vainstub, Martijn Manders y Ricardo Bastida.

Existen muchas crónicas históricas que nos cuentan lo difícil que era navegar en aquellos tiempos, cuando los hombres pasaban meses en el océano, muchos de ellos morían de hambre y de enfermedades, otros desertaban, quedándose en tierra o suicidándose. 

La vida de un marinero era sacrificada y estaba marcada por la soledad y la miseria. El barco era la casa del marinero, su primera residencia. El escritor español Pérez Mallaína señala en uno de sus libros que estar en un barco ya de por sí era un duro castigo, se equiparaba barco con prisión. Un preso nada tenía que envidiar a un marinero en cuestiones de espacio. En los viajes a las Indias del siglo XVI las Carabelas rondaban las 60-80 toneladas de arqueo y las Naos unas 100.


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