5 feb 2024

Ushuaia: Paseo pueblo viejo

En este sector de la ciudad han sido reubicadas las casas de los antiguos pobladores. El lugar preserva el patrimonio arquitectónico de la Ushuaia fundacional recuperando las antiguas construcciones de madera y chapa.

El riguroso clima de Tierra del Fuego les impuso a los pioneros un verdadero desafío: levantar casas que resistieran todos los embates del clima. El práctico sistema de construcción en seco, consistente en una estructura modular de madera revestida con planchas de zinc, podía armarse con rapidez y presentaba una alta resistencia al clima local.

Museo de la Ciudad (Casa Pena)


Construida en 1928, se encuentra en Av. Maipú 263. Se trasladó al Paseo Pueblo Viejo en 2009. Perteneciente a la familia Pena como vivienda particular. Compuesta por 84m2 cubiertos, la misma contaba con una sala de estar, cocina comedor y dos habitaciones. Su estructura de madera y revestimiento con chapa. Funcionó como vivienda familiar hacia la década del 70. A partir de ese período comienza a funcionar el juzgado de paz y la aduana. Luego pasó el dominio a la empresa de transporte El Pampeano, y ante su quiebra fue vendida judicialmente en el año 1999. Su nuevo propietario Sian Zon Li decide donarla a la municipalidad de Ushuaia, se inaugura el 13 de octubre de 2009 como Museo de la Ciudad.

Casa Leviñanco

Se transportó en 2020 al Paseo Pueblo Viejo. Fue construida en 1926 para la familia Leviñanco y luego donada a la Municipalidad de Ushuaia por la familia Mansilla, sus últimos propietarios. En la actualidad funciona allí la Cámara de Turismo. 

Casa Beban 

Es Patrimonio Cultural de la ciudad y uno de los mayores exponentes del patrimonio arquitectónico local. En este lugar se realizaron innumerables hechos sociales de importancia para la población de Ushuaia. Perteneció a Tomás Beban (hijo de un inmigrante de origen croata), quien cuando decidió casarse encargó a Suecia los paneles de su futura casa. La vivienda la trajeron desarmada y la instalaron entre 1911 y 1913. Debido al deterioro que mostraba, la Municipalidad de Ushuaia decidió recuperar el edificio y trasladarlo, desde el lugar donde fue construido (en Av. Maipú 857) hacia su ubicación actual en el Paseo Pueblo Viejo. En 1994 la casa Beban se inauguró como Centro Cultural y de Exposiciones.


4 feb 2024

Ushuaia: Casa el primer argentino

Luis Pedro Fique llegó a Ushuaia como miembro de la División Expedicionaria al Atlántico Sud al mando del Coronel de Marina Augusto Lasserre en 1884. Fique terminó afincándose en la flamante población y desarrolló una intensa actividad comercial hasta su muerte en 1928. En 1888 abrió el almacén "El Primer Argentino”.


Al principio se desempeñó como personal de la Subprefectura Marítima, cumpliendo una destacadísima y heroica actuación en un sin número de oportunidades, hasta que finalmente inició una actividad comercial consistente en procesamiento y enlatado de mariscos para enviar al norte,  “… para lo cual construyó un muelle de 88 mts., o sea más largo que el oficial, y poseyó varias navecillas.” (Navegantes, presos y pioneros en la Tierra del Fuego de Arnoldo Canclini.).



Ubicación: Av. San Martín 1172, Ushuaia 

3 feb 2024

Los orígenes de Ushuaia

Fundada el 12 de octubre de 1884 por el comandante de Marina Augusto Lasserre, “la ciudad más austral del mundo”, todos los años prepara una gran fiesta para festejar un nuevo aniversario de su fundación. El 12 de octubre de 1884 se declaró oficialmente habilitada la entonces subprefectura de Tierra del Fuego, hoy Prefectura Ushuaia e Islas del Atlántico Sur, siendo la primera institución nacional en asentarse en la isla.

El 28 de septiembre de 1884, con alrededor de trescientos habitantes, Ushuaia recibió a Lasserre, que llegó con la “División Expedicionaria al Atlántico Sur” a bordo de la cañonera Paraná, después de haber pasado por la Isla de Los Estados, con un personal de ciento dos hombres. El superintendente de la “Misión Sud Americana” era el reverendo Thomas Bridges, cuya firma figura entre muchas otras en el acta de establecimiento de la subprefectura marítima. 

Otros firmantes locales fueron los catequizadores de la misión Robert W. Whaits y Juan Lawrence, encargado de la enseñanza, por lo que se puede considerar el primer docente de Tierra del Fuego; y, por otro lado, para mencionar sólo a los que se quedaron en el lugar, están las del personal de la subprefectura Alejandro Virasoro y Calvo, quien fue designado primer subprefecto; Pedro Reyes; y Luis Fique, conocido en Ushuaia como “El Primer Argentino”.

Los resultados de dicha expedición no se reducen al simple hecho de un cambio de banderas, sino que en representación de la Armada Argentina y del Estado Nacional, al izar nuestro pabellón nacional, sentó las bases firmes e indelebles de nuestra soberanía nacional en los territorios del sur.

La tarea de Lasserre no terminaría allí, la de la Armada Argentina tampoco. Durante décadas la ruta trazada por aquella Expedición se vio reeditada en innumerables ocasiones, toda vez que los buques y transportes de la Armada Argentina recalaron en esta bahía para abastecer de víveres, transportar materiales y ser nexos de comunicación para el naciente asentamiento que se convertiría en la capital de Tierra del Fuego, bastión más austral de la República Argentina y puerta de ingreso a la Antártida.

“La División Expedicionaria al Atlántico Sud, modesta, sufrida y calladamente, realizó una expedición naval rica en hechos memorables. En el orden político debe reconocérsele a la División del Comodoro Lasserre, el haber hecho efectiva la soberanía argentina en Tierra del Fuego. Él izó allí por vez primera el pabellón nacional. La función administrativa fue además celosamente cuidada cuando se dejó reglamentada hasta la minucia, el funcionamiento de las subprefecturas, las atribuciones de las autoridades, las obligaciones del personal subalterno, y reguladas las relaciones de estos últimos con la misión protestante y los indígenas por ella catequizados. Se fundaron también en aquella oportunidad las bases en que se asentaría la futura población capital del territorio fueguino: Ushuaia”, son las palabras del historiador Armando Braun Menéndez en su libro “Pequeña Historia Fueguina”, donde narra acabadamente lo logrado por Lasserre.

Ese acto significó la definitiva toma de posesión de la costa sur de la Isla por parte de la Argentina. Construyó varios edificios públicos, entre ellos la Subprefectura dependiente de la Armada, e instaló balizas para la navegación. Poco después visitó Punta Arenas, acto en el cual comunicó oficialmente la afirmación argentina de la zona al gobierno chileno. A fines del mismo año, el Coronel de Marina Lasserre viajó a Europa, para traer el primer crucero acorazado que se incorporó a la flota argentina, el “Patagonia”, así llamado en honor a su actuación.

Para poblar la zona, el Gobierno Argentino instaló, en 1902, una cárcel. Un hito que marcó su perfil durante la primera mitad del siglo. En ese penal se alojaron algunos de los más famosos criminales de la época. La cárcel llegó a tener más de 600 presos y ayudó en el desarrollo de Ushuaia pues daba servicios a toda la ciudad, como electricidad, imprenta, teléfono y hasta bomberos. Fuera de la cárcel, los presos construyeron caminos, puentes y también el tren más conocido como el “Tren del Fin del Mundo”.

2 feb 2024

En el país del viento, las crónicas de Roberto Arlt

Entre enero y febrero de 1934 Roberto Arlt realizó un viaje al sur de Argentina como cronista del diario El Mundo. Los textos —que fueron publicados entonces en la columna diaria de ese periódico bajo el título “Aguafuertes patagónicas”— reaparecen ahora en la compilación realizada por Sylvia Saítta, En el país del viento. Viaje a la Patagonia (1934).


La narrativa de Roberto Arlt (1900-1942) desde la primera mitad del siglo XX, instaura -como Borges- un paradigma literario que influirá en la narrativa argentina de su época y en la contemporaneidad. Pese a su corta vida, su obra abarcó diversos géneros, la novela, en la que se destacan El juguete rabioso (1926), Los siete locos y Los lanzallamas (1929 y 1931) y El amor brujo (1932). Vinculado al periodismo, publica numerosos cuentos, recopilados en El jorobadito (1933) y El criador de gorilas (1941), y sus famosas aguafuertes en revistas y diarios como El Mundo.

La locura, la marginalidad, la humillación, la traición, la conspiración política, la invención técnica serán los principales temas de toda su narrativa. Sus ficciones tienen como escenario principal a Buenos Aires y como protagonistas a personajes de la clase media, en el contexto de la crisis económico-social y el desasosiego ante la inminente guerra mundial durante las décadas de 1920 y 1930.

También se dedicó al teatro y sus obras fueron puestas en el Teatro del Pueblo. Ocupó un lugar excéntrico en el campo literario y, si bien su narrativa incorpora el lenguaje coloquial, su estilo no fue el del realismo tradicional, sino que estuvo próximo a la vanguardia histórica con su impronta expresionista, creó una estética del grotesco y realizó una exploración del fantástico. Desde esta perspectiva original, Arlt logró un aporte renovador de gran trascendencia en la historia de la literatura argentina.

La entrada de Roberto Arlt a la realidad patagónica se produce a través de la ciudad de Carmen de Patagones, la ciudad más austral de la provincia de Buenos Aires. Desde su llegada allí intenta establecer una comunicación con el lugar, encontrar las coordenadas descriptivas bajo las cuales comparar lo que comienza a percibir y conocer. En esta búsqueda sale al encuentro de las personas que habitan esas ciudades e indaga en las formas en las que el hábitat los condiciona.


Demanda las anécdotas y las leyendas que le permitan comprender la cosmología y penetrar en las verdades territoriales. Se fascina por los paisajes naturales desde la mirada urbana a través de metáforas mientras busca las huellas de la intervención del hombre en el territorio y la forma en que este se adapta a la hostilidad del ambiente.

En Viedma encuentra a los letrados que buscan introducir la lógica legal en el mundo cordillerano. En Neuquén se encuentra con la belleza natural del lago Nahuel Huapi y la imponencia del cerro Tronador. Descubre en la cordillera paisajes que se vuelven imaginarios y asombrosos, sometiéndolo a un mundo de encantamiento y ensoñación. Pero los sueños telúricos de castillos europeos perdidos dan lugar a las pesadillas cuando descubre el hambre en las escuelas y la verdadera Patagonia del viento y las distancias que exige y demanda.

Buenos Aires parece tan lejos en las crónicas de Arlt que uno siente que se habla de otro país. La Nación es una idea lejana, inasequible, extranjera. La lucha constante para sobrevivir al invierno no deja lugar para los intelectualismos. El país del viento es hostil pero también hermoso. Un pálido hilo de humo nos habla de la civilización y del olvido, mientras imaginamos la pedrería de la Vía Láctea dispuesta sobre el cielo y las historias mágicas que se cristalizan en la roca.

Fragmentos de “En el país del viento”

Neuquén podría llamarse el país del viento, y estoy seguro que semejante nombre reflejaría mejor su calidad geográfica.

Viento que viene desde la cordillera y llega a través de cientos de leguas hasta el océano Atlántico imprimiéndole a la región, escasa de agua hacia el este, un carácter árido y desolado. El desierto patagónico.

Los días calmos de esta región son idénticos a los ventosos de Buenos Aires.

Cierto es que el viajero termina por acostumbrarse y es recién cuando observa este fenómeno que comprenda su permanencia. Y su fuerza.

Porque reparando en las alamedas y en los árboles que coronan los cerros y se empinan en sus laderas, no es necesario preguntar en qué dirección queda el lado este, de dónde llega el viento, pues los troncos con sus copas inclinadas en esa dirección demuestran cuán continua, día y noche, es la fuerza elástica que termina por doblar el tronco de los árboles y fijar en sus células una total inclinación hacia el Atlántico.

En los mismos valles, honduras entre dos cerros, parajes protegidos del viento, este, perdiendo parte de su fuerza, no deja de doblar los arbolados que rodean los caseríos, y el mismo trabajo, pero ya más arduo, arquitectura de los elementos, increíble de no verla, se constata en los cerros de piedra y en los médanos de grava.

Y es que las fachadas montañosas que dan la cara a la cordillera están todas casi cortadas a pico, y son enhiestas, perpendiculares a tierra, mientras que su prolongación hacia el este ondula, como si encalmada la furia del viento, este acariciara el material que un poco más atrás ha herido con su violencia.

En los médanos, semejante dibujo aerográfico guarda una tan constante simetría que no es posible dudar de su origen.

Este mismo trabajo es más nítido, aún, en las aguas de los ríos.

Los ríos del norte de nuestro país se diferencian de los del sur, en que los del norte son blandos, lechosos, tibios. Por ancho que sea su lecho, por más intenso su declive, por más traidora que se repute su linfa, no se les teme y su aspecto convida a la existencia perezosa, muelle.

Mirando uno un río del norte, dice o piensa: «Aquí me quedaría viviendo siempre tendido en una hamaca paraguaya».

El río del sur no da pie a tan holgadas imaginaciones.

Oscuro, violeta, azul turquí, el río del sur precipita sus aguas de color tinta violentamente hacia el este. Corre entre barrancas casi siempre perpendiculares al agua que las roe, orillas de piedra o de greda, verdes de pasto, y enmarcando en su fondo esa corriente de agua rápida, que desciende sin zumbar casi, con una elástica cautela de indio que tiene asegurada su puñalada o el punto de mira de la saeta.

Camina así rápidamente, empujado por el viento.

Y esta marcha de las corrientes es tan violenta, que las balsas, como ser la que atraviesa el Limay cerca del lago Nahuel Huapi, están aseguradas por cables transversales, y no es necesario que su cauce sea profundo (ya que en casi todos estos ríos transparentes se distingue perfectamente el lecho de ovaladas piedras verdes) porque el agua corre con tal rapidez que sólo un buen nadador puede atreverse a cortar estas corrientes silenciosas y oscuras, que trazan en el verde césped, curvas de glacial cristal violeta.

Todo está aquí sometido al imperio del viento, que sopla, aúlla, se queja y brama, dando en pleno verano la sensación de la proximidad del invierno. Tan sostenido es su impulso que hasta Bahía Blanca llega el viento de la cordillera, y las llanuras de Río Negro están en continuo barridas y limadas por su ola elástica e invisible.

De ahí que el viajero que cruza a caballo las alturas de estas montañas, aun en verano, no debe olvidarse de su saco de cuero y de un protector par de gafas, pues de lo contrario, en marcha contra el viento y al galope, las lágrimas le nublarán la vista de tal modo que será el caballo quien le conduzca a él y no él al potro.

De día, bajo el sol, el viento es una cosa limpia y vigorosa, jamás cargada de polvo como en la región de las llanuras; de noche, en el silencio frío, es un bramido, que hace crujir todas las articulaciones de la vivienda de madera, imprimiendo un encanto nórdico y misterioso a la oscuridad. Y entonces, nada hay más agradable que cerrar las puertas y ventanas y meterse en la cama de piel, mientras que el otro afuera sopla cavernosamente y ulula como en las noches del gran invierno polar.

ALEMANES EN BARILOCHE Cae la tarde. Don Bernardo Boock se pasea lentamente por la confitería alemana de Herr Carlos Tribelhorn. Tribelhorn –¡oh, qué nombre magnífico para un cuento de Hoffman!– tiene el pelo de estopa y la nariz larga y sinuosa. Escucha y sonríe, mientras que el gigantesco don Bernardo se pasea frente al mostrador.

Don Bernardo Boock tiene sesenta y ocho años de edad y veinticinco hijos. Cuando tenía veintidós años levantaba y cargaba trescientos kilos. Tres de los hijos de la primera mujer de don Bernardo han muerto, y ahora no le quedan más que veintidós.

Con la boina metida hasta las orejas, los pies enterrados en botines de paño y la ancha caraza amarilla, don Bernardo se pasea lentamente, frente a la nariz sinuosa y movediza, como la trompa de un puercoespín, del amigo Herr Tribelhorn.

Don Bernardo Boock nació en Brudelsdof, Alemania. Se pasa los dedos por el blanco cepillo de sus bigotes y, mientras yo diezmo una torta alemana de pasta y grosella y Tribelhorn alarga la nariz detrás del mostrador, don Bernardo estira el puño enorme como un gran guante de box de doce onzas, y habla de los tiempos heroicos de Bariloche.

En aquellos años, Bariloche no existía, ni siquiera como un nombre. Era selva y pantano. Hasta ese lugar desierto había llegado Carlos Wiederhold, de la Compañía Chileno-Argentina, que dejó un puesto a cargo de Otto Goedeke. Otto era peón de Wiederhold, pero aspiraba. Hizo fortuna y murió asesinado. Casi simultáneamente con Otto, llegó don Bernardo Boock. Boock venía de Viedma, con un carro cargado de tres mil kilos y arrastrado por catorce caballos. Con él viajaban su mujer y sus hijos. Tras del carro marchaba una tropilla de ciento cincuenta caballos para los relevos. En el carro, Boock traía armas, alimentos, medicinas, ropas, herramientas. Tras de él, marchaba lentamente un rebaño de mil setecientas ovejas. Cuando Boock llegó a Bariloche, sólo le quedaban seiscientas veintinueve ovejas. Nunca se olvidará don Bernardo de esto.

El viaje duró tres meses. El camino había que abrirlo entre montes tan espesos que era indispensable utilizar el hacha y el machete. Donde el bosque espesaba menos se lanzaban tropillas de yeguas para que abrieran huella. Cuando Boock llegó a la que hoy es la calle Bartolomé Mitre, detuvo su carro. Le parecía encontrarse sobre una cinta de goma. La tierra elástica ondulaba bajo sus pies. El agua potable estaba a muy poca profundidad. No había más que cavar pozos de dos o tres metros. Y allí instaló su carpa. Luego fabricó su casa. La casa donde aún mora.

–Yo serruché con mis manos –dice don Bernardo, paseando frente a la sutil nariz de Tribelhorn– los tablones. Con un hacha corté las tejuelas de alerce. Luego vino mi hermano y trajo más ovejas. La vida entonces era muy cara aquí. Los “vicios” (tabaco, yerba, azúcar) se traían en su mayor parte de Chile. El kilo de sal costaba cincuenta. Aquí había que hacerlo todo.

Don Bernardo calla un momento y yo le digo:

–Me contó un estanciero de Nahuel Huapí que su padre se quedó sin azúcar un invierno y había gente que, para endulzar el café, le echaba caramelos de miel que se vendían de golosinas a los indios.

Don Bernardo piensa un momento, y sonríe.

–Yo sé quién se lo contó –dijo–. A ese lo ayudé a nacer yo. Aquí había que hacer de todo, incluso de partero. Yo he asistido mujeres; he trabajado de dentista, de mecánico, herrero, carpintero, médico, quintero...

–¿Buenos recuerdos...?

–Y malos. (Señala una lívida cicatriz que le soslaya el cuero cabelludo de la sien a la oreja.) Esto es de un balde. Trabajaba en el fondo de un pozo, cuando un mestizo que había tenido conmigo una cuestión, dejó caer el balde. Conocí a mucha gente también. Me acuerdo cuando el presidente Justo estaba de novio en Viedma con la hija del general Bernal. Hace tres años el general Justo estuvo aquí, y tomó unos mates conmigo, en la puerta de mi casa.

–Aventuras y líos...

–Mejor no hablar. Se hicieron muchas barbaridades. Me acuerdo del juez... En fin, para qué hablar. Casi lo maté al coronel de bomberos... de Buenos Aires, porque me quiso atropellar con un caballo mío, que le había prestado. Se vino a mí gritando: “Yo no estoy acostumbrado a montar caballo manso, ¿sabe?”. ¡Maula!... Había un cordero cocinándose en el asador. Arranqué el asador; con la fuerza el cordero fue a parar como a veinte metros. Si el coronel se acerca, lo mato... Agarró, dio vuelta el caballo y se fue...

La mirada de Bernardo Boock se ha encendido y las venas en las sienes laten hinchándose. Tribelhorn, pelo de estopa, nariz sutil, sonríe con su grande boca y ojos de puntas de huevo duro. Boock mira duramente hacia la calle, que hace cincuenta años era un bosque de maitenes y, pasándose la mano por el cepillo blanco de sus bigotes, remurmura:

–La vida no era juguete, entonces, aquí. El invierno se lo pasaba uno completamente aislado, sin noticias de ninguna parte. Seis meses así, metido hasta las orejas en la nieve.

 

 

 

24 dic 2023

Los secretos de la meseta de Chubut

¿Quién dijo que todo está descubierto en materia de turismo? La meseta chubutense comienza a mostrar sus atractivos al mundo, ofreciendo gran variedad de paisajes naturales que sorprenden a intrépidos viajeros que llegan hasta este rincón de la Patagonia.


Chubut: playas infinitas en la costa Atlántica, imponentes montañas y lagos cristalinos en la cordillera de los Andes. Pero también existe un lugar ubicado en el corazón de la provincia que nos invita a viajar miles de años al pasado: la meseta de Chubut. Es un lugar cuyas características geográficas permiten hacer un viaje al período Jurásico.



La Comarca de la Meseta Central

La Comarca de la Meseta Central de Chubut, como subregión, fue creada por una ley provincial a fines de 2005 y con el objetivo de fomentar su desarrollo ante el lento pero continuo proceso de despoblamiento que viene sufriendo la zona desde la segunda mitad del siglo pasado. Se trata de un área que tiene 74 mil kilómetros cuadrados (un tercio de toda la provincia) y apenas 6 mil habitantes (1,5% de todo Chubut).

Como parte de ese plan más general de atender a las necesidades de la región, se descubrió que la misma tiene un gran atractivo turístico, por lo que desde hace algunos años la provincia viene trabajando en el diseño de un circuito integral. Para ello se dividió a la Comarca en tres microrregiones.


La que hasta el momento da cuenta de un desarrollo turístico más sostenido es la que comprende las localidades de Cushamen, Gualjaina, Paso del Sapo y Gastre. En ella está, por ejemplo, el área protegida de Piedra Parada. Pero la región además ofrece cañadones, serranías y cavernas que atraen a escaladores de todo el mundo, como el Cañadón de la Buitrera, que con paredones de 200 metros de altura y una extensión de 5 kilómetros es disfrutado tanto por los más experimentados trepadores como por los más novatos.

Pero no solo los deportistas la van a pasar bien en esta microrregión de la Comarca Central. El lugar tiene además un altísimo valor antropológico, porque como allí habitaron pueblos originarios hay pinturas rupestres y un yacimiento de utensilios y objetos de aquellas culturas. Las otras dos microrregiones están menos desarrolladas turísticamente pero ya hay planes para impulsarlas. Una de ellas está conformada por las localidades de Telsen, Gan Gan y Sepaucal, y la otra cuenta a Dique Florentino Ameghino, Las Plumas, Los Altares y Paso de Indios.

Cushamen

Al establecerse el paralelo 42 como límite interprovincial entre las provincias de Río Negro y Chubut, la localidad de Cushamen quedó ubicada dentro del territorio de Río Negro. Los pobladores no estaban de acuerdo con ello y en una reunión acordaron solicitar al Gobierno Provincial, trasladar el pueblo al lugar que hoy ocupa, el pedido tuvo resolución favorable y en el año 1964 comenzó el traslado. El sitio elegido por los pobladores de aquella época fue en virtud de que los terrenos donde hoy se haya enclavado el pueblo, eran fiscales y equidistantes para todos los parajes. De allí nace la denominación Cushamen (centro).

Es una pequeña población que mantiene la cultura Mapuche. Cada mes de febrero se reúnen los descendientes de Don Miguel Ñancuche Nahuelquir, Primer Cacique-Fundador de la colonia indígena y pastoril, para reeditar su Fiesta Mapuche, el Camaruco, ceremonia religiosa en la que se realiza la “Junta de Hermanos” y guiados por los ancianos, efectúan rogativas recreando paso a paso los diferentes momentos que se viven en el Camaruco, luego se realizan exposiciones y venta de artesanías, preparación y degustación de comidas, campeonatos de juegos típicos como “la chueca” y números artísticos.

Entre los atractivos turísticos está El Saltillo, ubicado a 28 kilómetros del casco urbano. Es un salto de agua natural proveniente del río Chico de 300 mts. de profundidad y está escondido entre rocas. El lugar cuenta con un mirador y se pueden pescar truchas arco iris. También en este lugar se realiza la competencia de ciclistas Doble Saltillo. El pueblo cuenta con un Museo Regional e Indigenista cuya creación data de 1999, en él se resume la historia del paso del hombre por esta región.

Gualjaina

La localidad se encuentra en el norte de la provincia de Chubut. Desde allí se pueden realizar circuitos para conocer atractivos arqueológicos, paleontológicos o conocer formaciones naturales como Piedra Parada, entre otras. Ubicada en el Valle Costa del Lepá y Valle del Gualjaina, a orillas del río Lepá, se caracteriza por tener en gran parte de su extensión una zona de chacras a 526 metros de altura sobre el nivel del mar. Es considerada un “oasis en la meseta chubutense”.

Área Natural Protegida Piedra Parada

Hace 50 millones de años, en Piedra Parada se produjo una gran erupción volcánica. Parte de la lava se convirtió en rocas de diversos tonos, que se convirtieron en un paisaje imperdible. Cañadones monumentales, cuevas, pinturas rupestres y una paleta de colores infinita de minerales amarillos, verdes, grises, rojos y rosados te esperan en un lugar fascinante.


Piedra Parada es ideal para el trekking y el mountain bike. Junto a la imponente roca, en el ingreso al área un sendero de tres kilómetros te sumerge en el Cañadón de la Buitrera, un pasillo de rocas de más de 100 metros de altura resguardado de los vientos. Pinturas rupestres mapuche-tehuelches en cuevas indican que Piedra Parada también era un lugar elegido por los pobladores originarios para guarecerse del clima. 



Como parte del mismo viaje y de la misma formación volcánica, el otro gran paseo es el Cañadón de la Buitrera, que tiene unos cinco kilómetros de extensión y unas 300 vías abiertas para la escalada hasta casi los 200 metros. En una visita, es común ver a escaladores de Europa y toda América Latina que llegan maravillados por el desafío que implican estas formaciones.

Ubicado a la vera del Río Chubut, Piedra Parada también permite la pesca deportiva en diversos cursos de agua. Y es hogar de especies autóctonas endémicas, como el roedor chinchillón, además de aves y reptiles. Piedra Parada está sobre la Ruta Provincial 12, a 42 kilómetros de Gualjaina y 150 de Esquel y 130 de Paso del Sapo.

Valle de los Altares

El valle de los Altares se encuentra ubicado en plena meseta patagónica, a mitad de camino entre las ciudades de Trelew y Esquel. Para llegar a este impactante lugar, se debe recorrer 281 kilómetros hacia el oeste desde Trelew por la ruta nacional 25. Saliendo desde la ciudad de Esquel la distancia es de 314 kilómetros.



El valle se caracteriza por las formaciones rocosas que se encuentran a su alrededor. Altos acantilados, cañadones y formaciones geológicas muy antiguas.  Las rocas se encuentran divididas por la corrosión y erosión del agua y el viento, formando una especie de tótems naturales que se yerguen hacia el cielo con la verticalidad más precisa. Hay unos 80 kilómetros de murallones de piedra que se observan desde el valle y llegan a elevarse hasta los 70 metros. Enormes altares, que dan nombre al pueblo, se pueden ver si uno camina por las calles del mismo.


El legado de los tehuelches

Al llegar se puede apreciar un impactante cañadón al que se accede a través de rectas infinitas e interrumpidas curvas. Cursos de agua, montañas y mesetas se observan a lo largo del camino. Se denomina valle de los Altares precisamente por su particular formación rocosa que simula altares naturales que apuntan al cielo irradiando sus colores rojizos. Los tehuelches consideraban que los cañadones tenían un sentido sagrado.

En esta zona también se refugiaban los nativos cuando eran perseguidos. La Dirección Provincial de Cultura hoy tiene la tarea de resguardar esta zona, que es área protegida y que guarda todavía unas pinturas del paso de ese pueblo originario. Es posible visitar en la zona un yacimiento de arte rupestre patagónico que se halla bajo custodia de la Dirección Provincial de Cultura. Aquí se puede apreciar una pintura indígena de 93 por 53 centímetros, del siglo X, compuesta por pigmentos minerales amalgamados con materia orgánica.

Con menos "nombre" que otras regiones turísticas, la Comarca de la Meseta Central de Chubut está dejando de ser un lugar de culto para convocar cada vez a más turistas. Y es que ningún viajero de alma puede resistir la tentación de descubrir lugares nuevos.

4 mar 2023

Navarino, la isla de los yámanas

Se encuentra en la región de Magallanes y es el lugar del descubrimiento de la cultura Yámana, donde es posible viajar en el tiempo y aprender acerca de la historia y cultura de los nativos.

Es uno de los lugares más alejados y recónditos del mundo: la isla Navarino, un paraíso natural en “el fin del mundo”. La isla se encuentra en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, en la parte del archipiélago de Tierra del Fuego y forma parte de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos
La única localidad habitada en la zona es Puerto Williams, la capital administrativa. Visitar la isla Navarino es transportarse a un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza virgen. La isla también es el lugar del descubrimiento de la cultura Yámana, donde es posible viajar en el tiempo y aprender acerca de la historia y cultura de los nativos. 
Está considerada una de las 24 ecorregiones más prístinas del planeta. Encrucijada entre los océanos Atlántico y Pacífico, esta isla es un destino único para los viajeros más aventureros y aquellos que deseen disfrutar de una fascinante tierra y cultura ancestral. Al ser un destino aislado geográficamente y no muy desarrollado turísticamente, al visitar la isla tenemos la sensación de ser los primeros que caminamos por esta tierra. 
Cada sendero y rincón que descubrimos nos deslumbra por su belleza en el estado más puro. La zona que está habitada es la costa norte, donde hay algunos asentamientos pequeños, siendo Puerto Williams el principal. Desde este pueblo parten las diferentes excursiones. 
Una isla con mucha historia 
La isla Navarino se caracteriza por su interesante cultura e historia. Fue aquí donde se desarrolló la cultura del pueblo Yagán, el pueblo originario de la región. Se caracterizaban por ser nómades y navegar por los confines de la tierra, en las gélidas aguas del extremo sur del océano Pacifico. No había jefes ni organizaciones jerárquicas y se alimentaban de frutas silvestres, pescados y mariscos. 
Los yaganes de desplazaban de una playa a otra en sus canoas de madera, mientras mantenían un fuego vivo que era su fuente de calor. Ellos vivían desnudos, ya que sus cuerpos estaban preparados para resistir las bajas temperaturas. Se suele decir que los yaganes eran “amos y señores de sus aguas”. Ellos conocían este rincón del mundo mejor que nadie. Amaban la naturaleza, la respetaban y la veneraban. 
Todo cambió cuando comenzaron a llegar los primeros navegantes y exploradores europeos. Muchos de los misioneros ingleses que llegaron trataron de evangelizar a los yaganes, pero todos los intentos fracasaron. Los holandeses fueron los primeros que exploraron la zona suroriental. El primer contacto entre europeos y yaganes tuvo lugar en la cercana Isla Hoste (también territorio chileno), el cual ocurrió en enero de 1624. 
Con la llegada de los europeos, los yaganes empezaron a decrecer rápidamente. Las epidemias y enfermedades que trajeron los exploradores de Europa fueron diseminando al pueblo. Con el paso de los años, el ancestral pueblo Yagán desapareció. Sin embargo, su cultura aún está presente en la isla. La comunidad yagán de la isla se concentra en Villa Ukika, en las afueras de la capital. El museo antropológico Martín Gusinde nos ofrece la posibilidad de conocer a cerca de los yaganes, su cultura, desde sus inicios, así como también el impacto que sufrieron con la llegada “del hombre blanco”.
En la actualidad viven alrededor de 3.000 personas de forma permanente en la isla Navarino, la mayoría de ellos se dedica a actividades relacionadas con el mar, como la pesca. Al ser un lugar tan alejado de los grandes centros urbanos de Chile, el turismo no es todavía la actividad principal. Sin embargo, este increíble destino cada vez es conocido por viajeros de todo el mundo que buscan un lugar único y diferente para explorar.
Podemos llegar a la isla tanto por aire o mar. La más utilizada es llegar por mar, porque claro es una isla y está rodeada de agua. Además, es una opción conveniente para los viajeros que se encuentran en Ushuaia o en Punta Arenas, de donde es posible embarcar para llegar a la isla. Llegar por mar es una experiencia que realmente vale la pena. Navegar en “el fin del mundo” no es algo que uno hace todos los días, además es una oportunidad para disfrutar de la belleza del océano y respirar hay puro. El ferry que sale desde Punta Arenas tarda alrededor de 30 horas en llagar a la isla Navarino, cruzando varios canales. El servicio está operado por la empresa TABSA. 


Un viaje por la ruta de los galeses

Los primeros colonos galeses llegaron a la Patagonia argentina hace 158 años. Después de más de cien años el legado cultural de los galeses continúa presente en el sur argentino. El 28 de julio de 1865 llegó a las costas de la provincia de Chubut un barco llamado “Mimosa”, el cual traía a los primeros pobladores galeses a la Patagonia. El mismo procedía del puerto inglés de Liverpool, en el que se trasladaban 153 colonos. La llegada fue al Golfo Nuevo, en cercanías a la actual ciudad de Puerto Madryn. Debido a la falta de agua, los pobladores decidieron trasladarse hacia el valle inferior del río Chubut, dando origen al centro de la colonización galesa en la Patagonia.



Sometidos por los ingleses, los galeses dejaron su patria en busca de un lugar donde poder hablar su lengua libremente, practicar su fe, así como también mantener su cultura y sus tradiciones. En Chubut existe una gran admiración por la comunidad galesa, no solamente por el legado cultural y sus valores, sino también por la contribución de los galeses en el plebiscito histórico de 1902, cuando los pobladores galeses, en el marco de las disputas fronterizas con Chile, decidieron optar por la nacionalidad argentina por sobre la chilena.

En la actualidad se reconoce a los galeses de Chubut como auténticos defensores de la Soberanía Nacional. Cuando el presidente argentino Julio A. Roca visitó la comunidad en 1899 reconoció este hecho histórico y les dijo a los galeses: “Ustedes no solamente lucharon contra el clima duro y naturaleza cruel, sino que también contra un enemigo mucho más poderoso, el cual es la soledad y la desolación. Solamente por eso se merecen la gratitud de nuestra Nación.”

Los galeses buscaban una oportunidad y un lugar para practicar su fe, hablar su lengua, mantener sus tradiciones y ejercer plenamente sus derechos políticos. Aquí, en la Patagonia encontraron ese lugar y esa oportunidad. Los primeros tiempos fueron muy duros. Llegaron a perder todas sus cosechas en varias oportunidades por las inundaciones a causa de las crecidas del río Chubut. Todo cambió cuando implementaron sistemas de riego y norias, lo cual permitió que la comunidad se desarrollara. Lograron superar muchas dificultades, pero la comunidad se mantuvo unida, persistieron y se quedaron en la Patagonia, comenzando una nueva vida en “La Tierra Prometida”.

Es posible visitar muchos de los lugares donde se asentaron los primeros colonos en la llamada “Ruta de los Galeses”, un recorrido que une a las ciudades de Puerto Madryn en la costa de la provincia, con la ciudad de Trevelin, en la Cordillera de los Andes. Este circuito se realiza mayormente por la Ruta Nacional 25, e incluye paisajes sorprendentes. El recorrido nos transporta al mismo trayecto que realizaron los galeses hace 157 años. Son 600 kilómetros por una de las rutas más históricas que tiene Argentina. El recorrido incluye localidades como Trelew, Gaiman, Dolavon, 28 de Julio, Las Plumas, El Valle de Los Altares, así como también Esquel y Trevelin.

La última etapa de este recorrido por la Ruta de los Galeses nos conduce hasta Trevelin, a 20 kilómetros de la ciudad de Esquel. Trevelin significa “Pueblo del Molino” en galés y es, junto a Gaiman y Dolavon, uno de los lugares galeses más tradicionales de Chubut. Fue aquí donde llegaron los colonos guiados por John Evans y se establecieron a los pies de la Cordillera de los Andes en 1888, fundando la Colonia 16 de octubre, la cual fue luego rebautizada como Trevelin. 

La zona que rodea a la ciudad se destaca por sus exuberantes bosques, lengas y cipreses, así como también por sus lagos, el río Futalefú y el espectacular Parque Nacional Los Alerces. Trevelin también se caracteriza por sus casas de té, lugares donde es posible disfrutar de todas las exquisiteces de la comunidad galesa, tales como la típica “Torta Negra”, sus deliciosos scones, panes y los dulces elaborados con frutos típicos de la región cordillerana.

Como los galeses, pero más de un siglo después, atravesar la provincia de Chubut de este a oeste es una experiencia inolvidable. Luego de transitar por el frondoso valle inferior del río Chubut y por la desolada meseta patagónica, finalmente llegamos a los pies de la mítica Cordillera de los Andes, un lugar de ensueño. Seguramente tal fue la admiración de los colonos galeses al ver los deslumbrantes Andes y la increíble sensación de libertad absoluta que decidieron establecerse aquí y comenzar una nueva vida en este remoto lugar de la Patagonia

3 mar 2023

El descubrimiento del dinosaurio más grande del mundo

A 270 kilómetros de Trelew, en la provincia de Chubut, fue donde ocurrió el hallazgo del mayor dinosaurio que existió en el planeta hace millones de años
Hace aproximadamente 65 millones de años, un amplio porcentaje de vegetales y animales se extinguió de repente. Fue a finales del período Cretácico y existen diversas teorías al respecto. Algunos científicos atribuyen este evento a un proceso gradual que dio lugar a una extinción selectiva. Otros sostienen que se trató de una catástrofe, como la caída de un asteroide, que ocasionó una extinción masiva de estas especies.  
Sin embargo, estas formas de vida pasadas no desaparecieron por completo. Dejaron rastros que aún hoy maravillan al hombre: los fósiles. Estas impresiones del pasado han contribuido a respaldar la teoría de la evolución y son la herramienta principal para estudiar el pasado geológico y reconstruir la historia de la Tierra.
En la Prehistoria, Trelew fue “la tierra de los dinosaurios”. Llegando a la ciudad por la Ruta Nacional 3 hay una réplica en tamaño real del Patagotitan mayorum, el dinosaurio más grande del mundo que se encontró hasta el momento, exactamente en un campo de Chubut, a 270 kilómetros de Trelew.
Con más de 8 metros de altura, una longitud de 40 metros y unas 74 toneladas de peso estimado, resultó ser la criatura más grande conocida que haya caminado sobre la Tierra.Este excepcional descubrimiento no sólo es importante por las dimensiones y cantidad de fósiles, sino también por su inusual estado de preservación.Nada menos que siete colosales dinosaurios herbívoros, fueron encontrados en un único sitio en la provincia del Chubut. El hallazgo sorprendió a los científicos de todo el mundo que, hasta ahora, sólo conocían la anatomía de estos gigantes en base a restos más bien pobres de pocas especies. 
Hace diez años un trabajador rural encontró en un campo en la provincia del Chubut donde trabajaba un hueso que asomaba del suelo. Los dueños de la estancia dieron aviso al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) –Unidad Asociada al CONICET (Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas) – y luego de más de tres años de excavaciones, científicos del Consejo anunciaron el hallazgo de restos fósiles de al menos seis ejemplares del dinosaurio más grande conocido hasta el momento. 
El nombre del museo deriva de Egidio Feruglio, un geólogo italiano que llegó al país en 1925 convocado entonces por YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales). Su nombre es recordado por el gran aporte hecho con sus investigaciones en Chubut. El área de exhibición está diseñada a partir del periodo geológico actual hasta la Era Paleozoica. El museo cuenta con más de 1.700 piezas fósiles y 30 ejemplares de dinosaurios. La visita es amena y educativa. Las salas del museo tienen maquetas y láminas explicativas, Además, cuenta con una proyección de video que se remonta a los inicios de la vida en la Tierra. 

En el año 2012 Aurelio Hernández, un trabajador de campo, descubrió el primer hueso de lo que luego sería uno de los hallazgos más asombrosos de los últimos años en el campo de la paleontología: más de 150 fósiles pertenecientes a los restos de al menos de 6 ejemplares de una misma especie de dinosaurio gigante, la más grande hasta ahora conocida. El hallazgo no sólo llamó la atención por las dimensiones extremas de los fósiles, sino porque tal cantidad de restos permitirían obtener la reconstrucción anatómica más completa, hasta el momento, de los herbívoros más grandes en la historia de nuestro planeta. 

Este dinosaurio atrajo tal interés en el mundo que puso al MEF en la vidriera científica internacional. Fue así que la BBC de Londres propuso a la Fundación Egidio Feruglio la filmación de un documental conducido por el reconocido naturalista y documentalista Sir David Attenborough, sobre este asombroso descubrimiento y la riqueza natural de la Patagonia Argentina. 

El equipo de filmación británico acompañó en sucesivas campañas de campo al área científica y técnica del MEF durante dos años. Registró las arduas tareas de excavación, traslado, preparación, restauración y escaneo 3D de cada uno de los más de 200 fósiles encontrados. El documental, titulado “Attemborough and the giant dinosaur”(Attemborough y el dinosaurio gigante) se estrenó en el canal BBC 1 el 17 de enero del 2016 para toda Europa, alcanzando la audiencia récord de 8 millones de espectadores en la noche del estreno. 

“Se llama así por la región y por titán, que quiere decir gigante. Mayorum hace honor a la familia Mayo que son los pobladores de la zona que dieron aviso al Museo y nos recibieron en su campo mientras realizábamos las excavaciones. Encontramos más de 150 huesos sepultados en rocas del Cretácico Inferior, es decir de hace poco más de 100 millones de años. Calculamos que medía casi 40 metros de largo, su cuello 12 metros y pesaba 70 toneladas. Se han encontrado otras especies muy grandes de aproximadamente la misma edad en la Patagonia y una de las cosas que descubrimos es que estos gigantes estaban muy relacionados entre sí, pertenecen a un mismo clado -agrupación que contiene un antepasado común y todos sus descendientes-. Eso nos indica que pasó algo especial para que estas especies hayan desarrollado un gigantismo extremo. Esta familia patagónica rompió el molde”, explica Diego Pol, investigador principal del CONICET en el MEF. 

En este sentido, José Luis Carballido, investigador adjunto del Consejo del museo, aclara que, si bien no pueden precisar el porqué de este aumento de tamaño, creen que el mismo se relaciona con otros cambios ambientales ocurridos en ese período, como por ejemplo el aumento en la temperatura a nivel global o la diversificación de las plantas con flores, que fueron sucesos simultáneos y probablemente estén relacionados uno y otro. Un mejor clima en esas latitudes podría haber provocado una flora más rica y abundante, lo que implica mayor disponibilidad de comida y recursos alimenticios para alcanzar ese tamaño. 

El equipo de paleontólogos del CONICET que lideró las campañas presentó la nueva especie en un artículo publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society B en el que describen los restos hallados y estudian cómo fue la evolución del gigantismo en este grupo de dinosaurios. 

Gracias a esta excelente preservación de los huesos de buena parte del animal (patas traseras, delanteras, parte de la cintura, columna vertebral, cuello y algunos dientes) los científicos pudieron estimar la masa corporal de la especie utilizando dos metodologías diferentes. Existen dos maneras de calcular el peso de un animal extinto, y ambas están basadas en correlaciones entre diferentes medidas y el peso de animales actuales. Una es utilizando una ecuación en dónde se necesitan las medidas de circunferencia del húmero y del fémur, que son los huesos principales de las patas anterior y posterior y por ende sostienen el cuerpo de cualquier cuadrúpedo. Cuanto más pesado sea el cuerpo es lógico que tengan que ser más robustos los miembros. 

“Esta metodología está basada en animales terrestres actuales. El cuadrúpedo más grande utilizado es el elefante, que normalmente no supera las 10 toneladas. De ahí a las 70 toneladas que se calculan para Patagotitan hay una diferencia de 60 mil kilos, por lo que es importante corroborar estas estimaciones con otras metodologías. La segunda metodología se basa en la reconstrucción volumétrica del animal, para la cual se necesita generar un esqueleto digital. La enorme cantidad de material disponible de Patagotitan nos permitió reconstruir tridimensionalmente el esqueleto y mediante un software específico generar el tejido blando para así poder calcular el volumen”, explica José Luis Carballido. 

Dado el gran tamaño de este dinosaurio, solamente se pueden exhibir parte de sus fósiles en la actual exhibición del MEF. Es por eso que su descubrimiento fue el puntapié para el comienzo de una nueva ampliación para el museo. Las autoridades explican que el MEF triplicará su área de Exhibiciones, Colección e Investigación y su nueva nave central está diseñada para albergar al Patagotitan de pie y en su máximo esplendor, acompañado de 13 nuevos dinosaurios de la Patagonia. 

El impacto de su descubrimiento ha sido tan grande que museos del mundo pidieron su réplica para incluirla dentro de sus exhibiciones: en el año 2016 se armó una en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y en el año 2018 se montó otra especialmente diseñada para el Field Museum de la ciudad de Chicago. 

Tanto el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York como el Field Museum de Chicago son unos de los museos más antiguos de Estados Unidos y tienen un promedio de más de cuatro millones y medio de visitantes al año. “En estos centros neurálgicos está hoy en día exhibido Patagotitan, promocionando constantemente el turismo en Argentina, Patagonia y nuestro museo. Además Patagotitan es Marca País, distinción que le fue otorgada por el Ministerio de Turismo de la Nación”, comenta Florencia Gigena, Gerente de Comunicación y Marketing del MEF. 



Fugitivos en Chubut: la historia de Butch Cassidy y Sundance Kid

La Patagonia, además de sus increíbles paisajes y deslumbrante naturaleza, también es un lugar único por sus historias. Desde exploradores, misioneros, aventureros, hasta inmigrantes de todas partes del mundo, en cada lugar que visitamos hay una historia por descubrir. Chubut es una provincia famosa por sus atractivos turísticos tales como la Península Valdés, Gaimán o Esquel, así como también por su gran diversidad de paisajes, pero también lo es por la increíble historia de los bandidos norteamericanos más famosos y buscados de la historia: Butch Cassidy y Sundance Kid. 


Hacía mucho tiempo – desde pequeño – que había leído a cerca de la increíble historia de Butch Cassidy y Sundance Kid, los famosos ladrones norteamericanos que a principios de 1900 se fugaron de los EE. UU., escapando de la justicia estadounidense. 

La aventura de los fugitivos los trajo hasta uno de los lugares más remotos de América: la pequeña localidad de Cholila en la provincia de Chubut. Quería ver con mis propios ojos la cabaña de madera ubicada en Cholila donde se refugiaron los famosos fugitivos durante su aventura en la Patagonia. Es una de las historias más famosas en el mundo. Se han escrito cientos de artículos periodísticos, libros y hasta una película de Hollywood (“Dos hombres y un destino”, con la actuación de Paul Newman y Robert Redford). Muchos curiosos y viajeros llegan hasta Cholila para ver la mítica cabaña de madera que esconde tantas historias, mitos y secretos. 

Según las crónicas históricas, Robert Leroy Parker y Harry Longabaugh se conocieron en 1897, en el oeste americano. Se hicieron famosos como Butch Cassidy y Sundance Kid y formaban parte de la temible banda de asaltantes de bancos y trenes “Wild Bunch” (banda salvaje). Tenían su centro de operaciones en el “Hole in the Wall”, en el actual estado de Wyoming, donde planeaban los robos a los bancos, todos perfectamente estudiados. Los bandoleros norteamericanos se hicieron famosos y eran considerados ladrones profesionales de bancos. Gracias a la difusión de una fotografía de los miembros de la banda en 1901 en Forth Worth, Texas, la agencia de detectives Pinkerton logró iniciar una investigación e ir detrás de los forajidos. 

Sus rostros eran cada vez más conocidos y se ofrecían importantes recompensas al que los entregase “vivos o muertos” a la justicia estadounidense. Toda esta situación los llevó a tomar una decisión drástica. Ya no estaban seguros en los EE. UU., debían buscar nuevos rumbos. Primero huyeron hacia el este, donde estuvieron en los mejores hoteles, restaurantes y joyerías de la ciudad de Nueva York, junto a Ethel Place (Etta), la novia de Sundance. La gran ciudad americana tampoco era un lugar seguro para la banda. Fue entonces cuando decidieron abandonar el país y fugarse de la justicia. Los tres emprendieron la fuga a bordo del buque Herminius con destino a Sudamérica. 

Antes de la llegada a Cholila, estuvieron un tiempo en la ciudad de Buenos Aires, hasta que finalmente emprendieron el viaje a la Patagonia, con recomendaciones de los hermanos Ralph y George Newbery (tío del famoso aviador), vicecónsules honorarios de Estados Unidos, quienes apoyaban la creación de una colonia norteamericana sobre 730.000 hectáreas ubicadas entre el lago Mascardi y Cholila. En 1895 el gobierno ofrecía tierras en esta zona mediante publicaciones en los diarios de EE.UU. El ferrocarril Sud los llevó hasta la actual Cipolletti y desde allí continuaron a caballo. 

Según las crónicas, al llegar a Cholila los sorprendió la belleza del valle y la cordillera de los Andes “con pasturas que llegaban hasta las rodillas y excelente agua fresca proveniente de los lagos y ríos que nacen en las montañas cercanas”. Se instalaron con nombres falsos y se dedicaron a la compra de animales, gracias al dinero obtenido en un atraco a un banco de Nevada (EE.UU.), y luego con varios asaltos a bancos en la Patagonia. 

Según Osvaldo Aguirre, autor de “Enemigos públicos”, Cassidy y su banda son “los fundadores de prácticas delictivas desconocidas aún en la Argentina, como el asalto a bancos y el secuestro, una modalidad que exploraron casi accidentalmente cuando mantuvieron cautivo en un calabozo a un hombre durante un mes sin proponérselo previamente” (el hacendado Lucio Ramos Otero, en Río Pico). 

El autor Marcelo Gavirati en su libro “Buscados en la Patagonia” nos proporciona muchos datos y anécdotas interesantes en relación a estos excéntricos personajes. “Reciben las visitas del tejano Jarred Jones, primer colono del lago Nahuel Huapi; familias de origen galés de la vecina Colonia 16 de Octubre, incluyendo al propio comisario Eduardo Humphreys. Por aquella época realizan viajes a la Colonia del Chubut, hospedándose en el hotel del Globo, en Trelew (actual Hotel Touring Club), y en el de Pugh, en Gaiman, el mismo en el que se había alojado el presidente Roca, cuando visitara la zona cuatro años antes”, relata Marcelo en su libro. Con el paso del tiempo, el dinero que habían robado en los EE.UU. se va terminando y deciden continuar con los robos, esta vez alrededor de la Patagonia durante cuatro años. 

El 14 de febrero de 1905 se sucede un atraco por el valor de 100.000 dólares al banco de Londres y Tarapacá, en Río Gallegos (Santa Cruz). Pese a que no fueron identificados durante el robo (y los relatos de los historiadores que se dedicaron a reconstruir la historia discrepan en este punto), las versiones apuntaban cada vez con mayor fuerza contra Cassidy y Kid. El gobernador de Chubut, Julio Lezana, dio la orden de arresto, pero antes de que pudiera ser ejecutada, el comisario Edward Humphreys, les advirtió del pedido de captura. De tal suerte, apuraron la partida. Vendieron la propiedad en Cholila a la compañía trasandina Cochamó y cruzaron a Chile en busca de un refugio más seguro. 

Hay diferentes versiones acerca de lo que sucedió con los bandoleros norteamericanos. Según algunas fuentes, Etha Place regresó a los Estados Unidos. Butch Cassidy se creó una nueva identidad, Santiago Maxwell, a través de la cual consiguió trabajo en la mina de estaño Concordia en Santa Vera Cruz, en los andes centrales bolivianos. Allí se reunió nuevamente con Sundance Kid, cuando volvió de dejar a Etha en los Estados Unidos. Si bien parecía que por fin los bandoleros iban a abandonar el delito para retomar la idea de una vida más normal, el 3 de noviembre de 1908 asaltaron a un correo de una mina, que llevaba consigo el dinero de los salarios de los obreros. Tres noches después, el 6 de noviembre, la policía y el ejército rodeó la casa en la que se escondían, en San Vicente, y tras un intenso tiroteo, les encontraron sin vida en el interior.

Estudios forenses estimarían que no murieron alcanzados por las balas de sus perseguidores, sino suicidados ante el asedio. Sin embargo, una hermana de Butch Cassidy aseguró tiempo después que en verdad él no había muerto, sino que había regresado a los Estados Unidos para vivir en el anonimato. Otras anécdotas dan cuenta de que Sundance Kid tampoco moriría en aquel episodio en Bolivia y que, por el contrario, también habría huido hacia los Estados Unidos, donde fallecería tres décadas después, en 1937. Cualquier haya sido la verdad, la historia de Butch Cassidy y Sundance Kid sigue despertando curiosidad e interés después de tantos años. 

La histórica cabaña en Cholila 


Se encuentra ubicada a 12 kilómetros de “El Rincón”, sobre la ruta provincial N° 71 y a 80 kilómetros de El Bolsón. Aquí fue donde vivieron los famosos forajidos americanos. En la actualidad la cabaña se ha convertido en uno de los lugares históricos más visitados de esta parte de Chubut, con lo cual las autoridades buscan ponerla en valor, mantenerla y conservarla en buen estado. Todavía sigue en pie la cabaña de troncos con techo de dos aguas. A pesar del paso del tiempo, los lugareños indican, según lo que les contaron sus antepasados, que aquí fue, donde vivieron los fugitivos entre los años 1901 y 1905. 

Mi libro "Historias de la Patagonia"

‘ Historias de la Patagonia’ es una maravillosa crónica histórica y viajera de una región especial conocida como “el fin del mundo”. Desde l...