23 nov 2024

Fotos con historia: Francisco P. Moreno y el Ferrocarril


Francisco Pascasio Moreno, conocido como Perito Moreno, fue un explorador, científico, geógrafo y naturalista argentino cuya labor fue crucial para el desarrollo, estudio y conservación de la región de la Patagonia. Fue uno de los primeros exploradores en recorrer vastas áreas de la Patagonia, mapeando sus paisajes, lagos, ríos y montañas. Su trabajo fue fundamental para el conocimiento geográfico de una región en gran medida inexplorada en su época. Documentó lugares emblemáticos como el Lago Argentino, el Lago Nahuel Huapi y el Glaciar Perito Moreno, que lleva su nombre en su honor.

Foto. Fuente: Archivo Visual Patagónico 


15 nov 2024

San Julián y la colonia de Floridablanca

“La Patagonia, esa tierra inhóspita y desolada, eternamente barrida por el viento, es la página en blanco en la que los hombres han escrito una historia hecha de sueños y adversidades, de utopías y fracasos. Las aventuras de intrépidos navegantes y conquistadores, de exploradores acechados por piratas y corsarios; los enfrentamientos entre indios y blancos; las peripecias de fugitivos de todas partes del mundo y de los abnegados colonos que llegaron en busca de tolerancia y prosperidad, dibujan sobre las desérticas mesetas un mapa de desafíos, sangre y quimeras". (“Barridos por el viento”, Roberto Hosne)

La ciudad de Puerto San Julián, ubicada en la provincia de Santa Cruz, nos invita a vivir una experiencia diferente en la Patagonia argentina, donde no solamente disfrutamos de sus paisajes naturales, sino que también descubrimos su historia, la cual se remonta a la llegada del célebre capitán portugués Fernando Magallanes en 1520. La ciudad está ubicada en el centro costero de Santa Cruz, a 3 kilómetros de la ruta nacional 3 y a 360 kilómetros al norte de la ciudad de Río Gallegos. 

Puerto San Julián tiene todo si queremos vivir una auténtica experiencia: la inmensidad de sus playas, sus áreas naturales protegidas con especies únicas en el mundo, así como también su legado histórico. San Julián representa el típico asentamiento portuario de la Patagonia, el cual se caracteriza por su extensa costa, invitándonos a caminar por la costanera y disfrutar de los atardeceres patagónicos, siempre tan especiales. 

La ciudad fue declarada lugar histórico en 1943, rememorando la celebración de la primera misa rezada en territorio argentino en oportunidad del desembarco de Magallanes y su tripulación en el año 1520. El eslogan de la ciudad: “Origen del mito patagónico”, está muy bien merecido. Ha sido el sitio de los primeros desembarcos europeos en tierras patagónicas y el lugar donde por primera vez el hombre europeo se encontró con los nativos: los tehuelches. 

“Llegamos (31.03.1520) a los 49º y medio de latitud meridional donde encontramos un buen puerto, y como el invierno se aproximaba, juzgamos a propósito pasar allí la mala estación”, anota el cronista de la expedición Antonio Pigafetta en su diario, en referencia a la bahía y Puerto de San Julián. Magallanes ordena racionar los alimentos y el vino y comunica imperativamente que invernan en este paraje, lo cual disgusta a la tripulación. Cabo Curioso y Punta Desengaño son los extremos Norte y Sur de la Bahía. De la expectante curiosidad al desengaño: estos nombres resumen los episodios dramáticos que vivió la expedición en estas costas.

“Un día en que menos lo esperábamos -escribe Pigafetta- se nos presentó un hombre de estatura gigantesca. (...) Al vernos, manifestó mucha admiración, y levantando un dedo hacia lo alto, quería sin duda significarnos que pensaba que habíamos descendido del cielo. Este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura. Era bien formado, con el rostro ancho y teñido de rojo, con los ojos circulados de amarillo, y con dos manchas en forma de corazón en las mejillas. (...) Su vestido, o mejor, su capa, era de pieles cosidas entre sí (...). Llevaba en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, un poco más gruesa que la de un laúd (...); y en la otra mano, flechas de caña, cortas, en uno de cuyos extremos tenían plumas…”. 

Si bien el primer contacto entre nativos y europeos fue amistoso, todo terminó muy mal. Magallanes capturó a tres nativos para llevarlos ante el Rey de España mediante un engaño. Pigafetta narra: “…les dio una gran cantidad de cuchillos, espejos, y cuentas de vidrio, de modo que tuvieron las dos manos llenas; enseguida les ofreció dos grillos de hierro, de los que se emplean para los presos, y cuando vio que los codiciaban (les gusta extraordinariamente el hierro) y que, además, no podían cogerlos con las manos, les propuso sujetarlos a los tobillos para que se los llevasen con mayor facilidad… En cuanto se dieron cuenta de la superchería se pusieron furiosos” 

Floridablanca

Entre 1780-1784 la corona española estableció una colonia agrícola, para poder resguardar su posesión territorial ante otras potencias. La llamaron Colonia Floridablanca. Ante la amenazante presencia de los ingleses en las costas patagónicas, el rey de España Carlos III mandó a fortificar cuatro puertos. Finalmente, sólo se concretó la iniciativa en Carmen de Patagones y Floridablanca, en la bahía San Julián. 

La corona española se propuso llevar a la práctica un proyecto de sociedad ideal estableciendo un nuevo modelo en el que se fomentaría la igualdad entre los hombres, la agricultura como fuente de riqueza y la familia como pilar de la sociedad. Sin embargo, la colonia no prosperó. Las ruinas de Floridablanca han sido declaradas Lugar Histórico Nacional y en los últimos años un equipo de arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires ha comenzado a trabajar para la conservación y exhibición de las piezas que provienen de las excavaciones. 



14 nov 2024

Cruzar el Estrecho de Magallanes

Hace más de 500 años, Hernando de Magallanes emprendió la gran travesía y realizó la primera vuelta al globo. Sería un acontecimiento que cambiaría la historia del mundo. Magallanes zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda en 1519 con una flota de veleros en una exploración que tenía como objetivo llegar a las Indias Orientales. Luego de más de un año navegando por el océano Atlántico, llegó al estrecho que hoy lleva su nombre. 

La expedición estuvo compuesta por más de 200 hombres y cinco barcos pequeños. Este increíble hito permitió unir por primera vez los océanos Atlántico y Pacífico. Fue un descubrimiento que cambió la historia de la navegación en el mundo, ya que antes de que se supiese de la existencia del estrecho de Magallanes, las embarcaciones tenían que pasar por el temido pasaje de Drake, el tramo que separa el continente americano de la Antártida. La finalización del Canal de Panamá en 1914 provocó que el tráfico marítimo a través del Estrecho se redujera significativamente. 

El Estrecho de Magallanes se encuentra localizado en el extremo sur de Sudamérica, entre la Patagonia chilena, La Isla Grande de Tierra del Fuego y la gran cantidad de islas que quedan al oeste de ésta en el Océano Pacifico. El estrecho está dentro de la jurisdicción de Chile, en la XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. 

Su navegación se encuentra asegurada a los buques de todas las banderas en todo tiempo y circunstancia, de acuerdo a los tratados argentino-chilenos de 1881 y 1984. El Estrecho de Magallanes tiene un largo total de 330 millas náuticas (600 kilómetros), desde la boca oriental Punta Dúngenes hasta la boca occidental, Islotes Evangelistas. Se caracteriza por ser un estrecho profundo y ancho, siendo la menor profundidad, en las proximidades de la isla Magdalena y la mayor a través del Faro Cooper Key. 

Para llegar a la provincia más austral de Argentina, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, podemos llegar por aire, por tierra, así como también por vía marítima. Para vivir la experiencia de cruzar el estrecho, llegamos por tierra a través de la Ruta Nacional N° 3, la cual comienza en la ciudad de Buenos Aires y finaliza en Bahía Lapataia, en el Parque Nacional Tierra del Fuego, a 3.079 kilómetros. Cuando llegamos a la capital de Santa Cruz, Río Gallegos, realizamos 68 km hasta el Paso Fronterizo “Integración Austral”, donde se realizan los trámites migratorios para poder ingresar a Chile. 

Desde este lugar nos dirigimos hacia Punta Delgada, transitando las rutas Nacionales 255 y 257. El lugar es conocido como “Primera Angostura” y es aquí donde abordamos el ferry para cruzar el Estrecho de Magallanes. El servicio es operado por la empresa transbordadora Austral Broom, la cual cruza el estrecho y desembarca en Bahía Azul, en la costa norte de Tierra del Fuego. El cruce dura aproximadamente unos 30 minutos, aunque puede variar dependiendo de las condiciones del clima, considerando el extremo clima de la zona, con sus fuertes corrientes y vientos. 

La empresa Transbordadora Austral Boom se formó en 1968, ante la necesidad de unir a la isla de Tierra del Fuego con el continente. Actualmente la empresa opera sus servicios con embarcaciones modernas, las cuales son El Ferry Patagonia, el Ferry Fueguino y el Ferry Pionero. El Cruce Primera Angostura está operado regularmente con tres ferries que unen Punta Delgada con el sector continental en Bahía Azul, en Tierra del Fuego. 

Los buques cuentan con cafeterías, sin embargo, el servicio no está incluido en la tarifa. Es importante tener en cuenta que el embarque se realiza por orden de llegada, así como también que las formas de pago que están disponibles son en efectivo (ARS, CLP, USD, EUR), cheque al día, o por medio de tarjeta de crédito y débito. 

Al dirigirnos hacia la Tierra del Fuego, ya en la isla (del lado chileno) desde Bahía Azul transitamos 148 kilómetros para volver a reingresar a la Argentina por el paso fronterizo San Sebastian. Cuando salimos de la frontera, retomamos la Ruta Nacional N° 3 que nos conduce hasta la ciudad más austral del mundo, Ushuaia. 

Desde Chile, la opción para ingresar a la isla de Tierra del Fuego (lado argentino) es tomando el ferry en la ciudad de Punta Arenas, el cruce tiene una duración de 2 horas. Se desembarca en Puerto Provenir, desde donde hay que conducir 142 kilómetros hasta el Paso Fronterizo San Sebastian, y desde allí transitar la Ruta Nacional N° 2, con dirección hacia Río Grande, Tolhuin o Ushuaia. 

Cruzar el Estrecho de Magallanes representa una aventura. Paisajes soñados, la inmensidad del mar y por supuesto su importancia histórica y simbólica, una experiencia inolvidable en el Fin del Mundo. 



12 nov 2024

El faro de Punta Delgada

Punta Delgada se localiza en el departamento de Biedma, sobre el golfo Nuevo dentro de la Península Valdés. El control del área, que abarca unas 500 hectáreas, estuvo administrado por la armada nacional, hasta que recientemente en el año 2019, la provincia de Chubut recuperó su control nuevamente.


Fue precisamente la Armada Argentina la que estuvo a cargo de construir el histórico faro de Punta Delgada, el cual se comenzó a construir en septiembre de 1904 y fue puesto en servicio en el año 1905. En su momento, la construcción de este fue parte del Plan General de Iluminación organizado por la armada atendiendo a necesidades de la navegación y para fomentar el crecimiento de la Marina Mercante Nacional.

El faro fue sede del Correo Argentino, en aquel entonces cualquier navegante podía recibir y enviar cartas en este confín de la Patagonia. Dentro del faro también se instruía a los futuros fareros que se trasladaban a las costas del mar argentino. Los tiempos han cambiado y también el destino del faro. 

Hoy en día se encuentra en proceso de modernización, ya que la provincia está trabajando en un sistema electrónico, similar a los que se utilizan en los aeropuertos, aunque en este caso adaptado a la navegación marítima, por lo cual las embarcaciones pueden contar con una señal electrónica que les indicará en su radar la posición del faro.

Punta Delgada forma parte de un paisaje que impacta por su auténtica naturaleza, donde prácticamente el espectáculo no ha sido modificado por el hombre. La península está repleta de postales sorprendentes y únicas en nuestro país. Península Valdés fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1999, la misma tiene una extensión de 360 mil hectáreas, donde se ubican distintas reservas faunísticas de incalculable valor ecológico, así como también se destaca su rica diversa y rica biodiversidad.


8 nov 2024

"Esto es blecke": Comodoro y el descubrimiento de petróleo

Dentro de unas cincuenta leguas cuadradas, organizados por Francisco Pietrobelli, galeses y polacos fundan en 1897 la Colonia Sarmiento. Ya estaban asentados desde 1893 unos pocos habitantes que habían participado en la expedición del gobernador Luis Jorge Fontana. La producción agropecuaria necesitaba ser transportada al Atlántico por la distancia más corta, por lo que se encomendó construir un embarcadero a Pietrobelli. Éste, guiándose por un mapa de Fitz Roy, arriba a Rada Tilly.


Comodoro Rivadavia nació oficialmente como ciudad en 1901, por medio de un decreto del Poder Ejecutivo Nacional. El lugar de su emplazamiento dista 160 kilómetros del espejo de agua dulce más cercano: el lago Muster, en cuyas orillas se emplazaba la colonia agrícola "Ideal" (la actual localidad de Sarmiento). Los manantiales naturales abastecían a Comodoro, pero eran insuficientes para calmar la sed de la población.

En las proximidades de ese embarcadero surgiría Comodoro Rivadavia, cuyo problema más serio para subsistir sería la carencia de agua potable; por este motivo la Dirección de Minas le envió en 1903 una máquina perforadora. El 12 de diciembre de 1907, el jefe de Sondeo Víctor José Fuchs y su auxiliar Humberto Beghin, ambos alemanes, analizaban la salida del lodo retornante desde el fondo del pozo a 530 metros de profundidad.

De pronto perciben que, mezclado con el lodo, retornaban burbujas que al reventar la superficie desprendían un aroma muy especial. Entonces Fuchs toma una muestra con la mano, la huele y exaltado y feliz le comenta a Beghin: “Esto es blecke!”, así lo llaman al petróleo en Alemania. El hallazgo conmocionó a los 800 habitantes que ya se habían instalado en Comodoro Rivadavia. El principal periódico del país, el diario La Nación publicaba en primera plana: “Comodoro Rivadavia, un chorro de petróleo surgió en el pozo número 2, tiñendo a su alrededor todo de negro. El que fue transportado por el viento llegó hasta el mar. Nuestra Nación acaba de encontrar petróleo, ojalá que con este logro vengan tiempos mejores para el pueblo argentino.”

"... cual Comodoro, buscando agua encontró petróleo, pero se murió de sed...", cantaba Facundo Cabral a principios de los '70, haciéndose eco de la historia oficial de la ciudad "Capital Nacional del Petróleo". Pero, revisionismo histórico mediante, parece ser que aquel 13 de diciembre de 1907 no era solamente agua lo que se anhelaba, sino que realmente se estaba explorando la cuenca del golfo San Jorge en búsqueda de hidrocarburos.

El descubrimiento del petróleo trajo una nueva organización a la industria y para 1910 se creó la Dirección General de Explotación de Petróleo en Comodoro Rivadavia, presidida por el ingeniero Luis Huergo. El área dependía de la Dirección de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura y realizó las primeras gestiones para tener un puerto, construyó un muelle y adquirió otro en Caleta Córdova. Además, dio los primeros pasos en materia social para beneficios de los empleados con la construcción de casas, una proveeduría y otros servicios que servían para contener al trabajador en un pueblo que recién estaba creciendo.


Sin embargo, fue recién en 1922 cuando la industria tomó otro impulso con la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). El general Mosconi fue su primer director. Su gestión se extendió hasta septiembre de 1930 y en ese periodo logró posicionar a la petrolera estatal.

Argentina era el mayor consumidor de petróleo de América del Sur, por delante de Chile, Brasil y Venezuela y el segundo productor detrás del país bolivariano. Comodoro tenía 130 pozos de los 137 del país. En 1923 la producción del yacimiento era de 450.328 metros cúbicos: 343.889 pertenecía a YPF con 89 pozos y el resto a empresas privadas, recuerda el libro del “Cincuentenario de YPF”, que narra su historia desde 1922 a 1972.


1 nov 2024

El naufragio del Hoorn

El naufragio de la embarcación Hoorn es el más antiguo hallado en aguas argentinas; la nave integraba la expedición que habría de descubrir el cabo de Hornos, la cual fue realizada por los mercaderes Jacob Le Maire y Willen Schouten en 1615. 

A principios del siglo XVII existía en Europa una gran demanda de especias, principalmente canela, nuez moscada, clavo de olor y pimienta. Gran parte de las mismas provenía de las Islas Molucas, un grupo de pequeñas islas en la actual Indonesia. 

Los Países Bajos, que se hallaban en guerra con España (la Guerra de los 80 años, 1568 – 1648), lograron tender una vasta red comercial con Asia por vía marítima. En dicho proceso establecieron múltiples colonias y llegaron a dominar el codiciado mercado de las especias. Ámsterdam se convirtió en el centro comercial del mundo y Rotterdam en el centro naviero. A comienzos del siglo XVII los holandeses tenían en servicio más de 10.000 barcos mercantes de distintas clases, cerca del 60 % de la flota marítima mundial. 

La fiebre por las especias derivó en una gran competencia entre las diferentes compañías comerciales holandesas, pues este mercado poseía un significado político y económico central en la guerra contra España. Con el fin de integrar esfuerzos los Estados Generales de los Países Bajos crearon, en 1602, la Vereenigde Oost Indische Compagnie (Compañía Unida de Indias Orientales, más conocida por sus siglas VOC). La misma obtuvo el monopolio del comercio con Asia a través de las dos rutas hasta entonces conocidas, la del Cabo de Buena Esperanza y la del Estrecho de Magallanes, y rápidamente se desarrolló como una exitosa organización global.

Jacob Le Maire es conocido por ser uno de los primeros en circunnavegar el cabo de Hornos en América del Sur, junto con Willem Schouten. Le Maire y Schouten financiaron una expedición en 1615 con el objetivo de encontrar una nueva ruta hacia las ricas islas de las especias, desafiando el monopolio comercial de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. 

A pesar de las dificultades y la oposición de la Compañía, Le Maire logró completar la circunnavegación y demostrar la existencia de una ruta alternativa hacia el Pacífico. Su legado perdura en la historia de la exploración marítima y el comercio en el siglo XVII.

La expedición de la Compañía Austral, con sede en el puerto de Hoorn, en el norte de la actual Holanda, fue la sexta en dar la vuelta al mundo, pero sólo una de las dos naves llegó a puerto en 1617. La más pequeña de las embarcaciones, la Hoorn, naufragó en la ría Deseado, en la provincia de Santa Cruz.

La pequeña flotilla salió de Holanda el 14 de junio de 1615, hizo escalas en Inglaterra, el Cabo Verde y Sierra Leona, y siguió rumbo directamente hacia Puerto Deseado (Le Maire 1622; Schouten 1618). Los expedicionarios tenían referencias de este estuario por el diario de la expedición de Olivier Van Noort, que había pasado por allí dieciséis años antes. Fondearon allí el 6 de diciembre de 1615 y se abastecieron de agua dulce, pingüinos, huevos, lobos marinos, peces y mariscos.

El 18 de diciembre vararon los dos barcos en el interior de la ría, a unos 15 kilómetros de su desembocadura, con el fin de aprovechar la marea baja para carenar los cascos. Cuando limpiaban con fuego el costado de babor del Hoorn el viento avivó las llamas, provocando un incendio que destruyó gran parte de la embarcación. Después del desgraciado accidente recuperaron lo que pudieron de la nave, especialmente la plata que llevaban para comerciar en las Molucas, y dejaron los restos abandonados (Le Maire 1622; Schouten 1618).

Basándose en los diarios de viaje de los capitanes de la expedición, investigadores argentinos y holandeses realizaron tres temporadas de exploración arqueológica en la zona de Puerto Deseado, para finalmente dar con el sitio del naufragio, de donde rescataron más de 400 restos que dan cuenta de la vida a bordo del Hoorn y de su trágico desenlace. 

El descubrimiento de restos de la nave, el naufragio más antiguo hallado hasta ahora en la Argentina, es relatado en el libro “Tras la estela del Hoorn. Arqueología de un naufragio holandés en la Patagonia” (Vázquez Mazzini Editores), escrito por los investigadores Cristian Murray, Damián Vainstub, Martijn Manders y Ricardo Bastida.

Existen muchas crónicas históricas que nos cuentan lo difícil que era navegar en aquellos tiempos, cuando los hombres pasaban meses en el océano, muchos de ellos morían de hambre y de enfermedades, otros desertaban, quedándose en tierra o suicidándose. 

La vida de un marinero era sacrificada y estaba marcada por la soledad y la miseria. El barco era la casa del marinero, su primera residencia. El escritor español Pérez Mallaína señala en uno de sus libros que estar en un barco ya de por sí era un duro castigo, se equiparaba barco con prisión. Un preso nada tenía que envidiar a un marinero en cuestiones de espacio. En los viajes a las Indias del siglo XVI las Carabelas rondaban las 60-80 toneladas de arqueo y las Naos unas 100.


29 oct 2024

Tierra del Fuego, finibusterre

 ¿A qué hacemos referencia cuando hablamos del “fin del mundo”? El término apropiado es “Finibusterre”: Del lat. finĭbus terrae; literalmente ‘en los confines de la tierra’, de acuerdo a la definición de la Real Academia Española. “Finibusterre” se refiere al final de la tierra conocida, y generalmente apunta a una relación conflictiva entre la tierra y el mar. Este intimida y funciona como barrera, al punto que se desconoce lo que excede la visión. 


En otras latitudes lejanas a la Tierra del Fuego, han surgido asociaciones similares, por ejemplo, el cabo Finisterre de Galicia en España, o Land’s End en West Comwall, Inglaterra. Emblemática al respecto es la frase de Shakespeare en Hamlet: “¡Dios mío! Podría estar yo encerrado en una cáscara de nuez, y me tendría por rey del espacio infinito”. Los finibusterres son regionales; el fin del mundo es global.  Ahora bien, al hablar del fin del mundo debemos preguntarnos: ¿desde qué lugar hablamos? ¿Podemos imaginarlo como un lugar central?

Podemos decir que, originalmente, la identificación de Tierra del Fuego con “el fin del mundo” es de autoría europea. Podemos encontrar una serie de rasgos asociados habitualmente al “fin del mundo”, todas características atribuidas por perspectivas foráneas. Algunos de los términos con los que se ha calificado a la Tierra del Fuego se relacionan con frases y palabras como: emplazamiento en el “fondo”, en “la punta”, escasa presencia humana, lejanía, vacío, soledad, inhóspito, etc. 

Seguramente los aborígenes fueguinos no se consideraban a sí mismos como habitantes de ese extraño lugar ni lo designaban con tales calificativos. Un claro ejemplo de tal representación europea en relación al “fin del mundo” lo podemos encontrar en un artículo periodístico publicado en el suplemento británico Illustrated London News el 30 de enero de 1904 por el viajero inglés William Singer Barclay, “At the World’s End, Being an Account of the now almost Extinct Canoe-Dwellers and Other tribes of Tierra del Fuego” (“En el Fin del Mundo, un reporte de los ya casi extintos habitantes canoeros y otras tribus de Tierra del Fuego”). 

Este artículo periodístico es uno de los primeros que explícitamente asocia a la Tierra del Fuego con “el fin del mundo”, una idea que se venía gestando desde el siglo XIX, en particular entre los expedicionarios y misioneros ingleses.

Otra aproximación a la idea del “fin del mundo” está representada en la póstuma novela de aventura de Julio Verne “El faro del fin del mundo”, la cual fue impresa en 1905. Verne había escrito la primera versión en 1901, situando el faro del fin del mundo en la Isla de los Estados. Aún hoy en día muchos confunden el faro “Les Éclaireurs” de Ushuaia con el famoso “faro del fin del mundo”, imaginado por Verne en la remota isla del Atlántico Sur. 

Debido a su remota ubicación geográfica, la Tierra del Fuego fue una de las pocas zonas en el mundo donde los pueblos autóctonos habían permanecido casi intactos hasta los tiempos modernos. Hasta 1880, selknam y haush, yaganes y alcalufes, aún vivían como sus ancestros, de acuerdo a sus antiguas tradiciones.

Charles Furlong, un explorador, escritor y fotógrafo estadounidense recorrió Tierra del Fuego en la primera década del siglo XX y notó que los yaganes, que vivían en soledad, separados de otras etnias por las barreras naturales, pensaban que antes de la llegada del hombre blanco eran los únicos seres humanos. 

Referencias

"Tierra del Fuego: la creación del fin del mundo", Guillermo Giucci. 



18 oct 2024

El Valle de los Altares

La travesía comienza en la ciudad de Esquel con rumbo hacia el centro de la provincia del Chubut. Hemos transitado más de 300 kilómetros a través de la Ruta Nacional 25 por la inmensa soledad de este confín de la Patagonia. El asfalto se extiende delante del vehículo como una línea recta perfecta que se pierde en el infinito. A cada costado, también sin fin, se despliega una meseta tan desolada que es posible imaginar un mundo deshabitado. 

Chubut es sinónimo de inmensas playas en la costa Atlántica, así como también imponentes montañas y lagos cristalinos en la cordillera de los Andes. Pero también existe un lugar ubicado en el corazón de la provincia que nos invita a viajar miles de años al pasado: la meseta de Chubut. Es un lugar cuyas características geográficas permiten hacer un viaje al período Jurásico. La meseta chubutense alberga paisajes insospechados, donde reina la naturaleza con la fuerza de la piedra y el viento. Pinturas rupestres, áreas desoladas y profundos cañadones. 

Al llegar nos sorprende un impactante cañadón al que se accede a través de rectas infinitas e interrumpidas curvas. Murallones de piedra, cursos de agua, montañas y mesetas se observan a lo largo del camino. Se denomina valle de Los Altares precisamente por su particular formación rocosa que simula altares naturales que apuntan al cielo irradiando sus colores rojizos. Los tehuelches consideraban que los cañadones tenían un sentido sagrado. 

Altos acantilados, cañadones y formaciones geológicas de millones de años de antigüedad. Las rocas se encuentran divididas por la corrosión y erosión del agua y el viento, formando una especie de tótems naturales que se yerguen hacia el cielo con la verticalidad más precisa. Hay unos 80 kilómetros de murallones de piedra que se observan desde el valle y llegan a elevarse hasta los 100 metros de altura. 

Al llegar a la localidad de Los Altares, vemos surgir entre las rocas la réplica de un dinosaurio desaparecido hace millones de años. El “Asfaltovenator” carga en su nombre con la historia y lugar de hallazgo: “Asfalto” por la Formación Cañadón Asfalto, que se formó hace alrededor de 171 millones de años, “venator” (cazador en griego) y “vialidadi” en honor al trabajo de Vialidad Provincial que ayudó en la extracción. La escultura fue realizada a tamaño real y es obra del artista Tomas Schinelli. 

La Dirección Provincial de Cultura hoy tiene la tarea de resguardar esta zona, que es área protegida y que guarda todavía unas pinturas del paso de los tehuelches. Es posible visitar en la zona un yacimiento de arte rupestre patagónico que se halla bajo custodia de la Dirección Provincial de Cultura. Aquí se puede apreciar una pintura indígena de 93 por 53 centímetros, del siglo X, compuesta por pigmentos minerales amalgamados con materia orgánica. 




14 oct 2024

La partida del "Mimosa"

25 de mayo de 1865. Era domingo de tarde cuando el velero Mimosa, de unas mil toneladas, levó anclas en el río Mersey, llevando a bordo ciento cincuenta y tres almas rumbo a un destino lejano. 

Pronto terminaron las acostumbradas señales de despedida, y entonces llegó para estos inmigrantes, divididos en pequeños grupos, el tiempo de pensar, soñar y también llorar, mientras repasaban la correspondencia recibida el último año de sus hogares y sus amigos. 

La neblina se acumulaba sobre la costa que comenzaba a alejarse, y también sobre el paisaje marítimo que se dilataba frente a los viajeros, mientras la larga procesión de bellas montañas desaparecía de su vista quizás por siempre.

Esta historia tuvo un protagonista intrépido e ingenioso: el reverendo Michael D. Jones, director del colegio de Bala. El reverendo profesor había hecho un recorrido por los distritos galeses en Estados Unidos y se apenó e impresionó mucho por la notable degeneración de esos pequeños grupos de compatriotas, arrojados en medio de masas de extranjeros, muchos de ellos inmigrantes atrasados y analfabetos de otras naciones europeas. 

Un comité de dirigentes formado en Liverpool inició negociaciones con varios países, con miras a adquirir un gran terreno en términos y condiciones favorables que permitieran a los galeses permanecer juntos. Habiéndose decidido por la Patagonia, fue fundamental el apoyo del representante argentino en Londres, que favoreció al proyecto después de consultar la opinión de su gobierno. 

En 1862, una delegación de dos miembros, integrada por Sir T. Love Jones Parry Madryn Castle, más tarde miembro del Parlamento por el Condado de Merioneth, y el señor Lewis Jones, miembro activo del comité del directorio, fue enviada a conferenciar con el gobierno argentino. 

Allí se decidió establecer una colonia galesa en el valle del río Chubut, que corre hacia el este a través del corazón de la Patagonia, desde los Andes hasta el Atlántico. 

Referencias

"La Patagonia que canta. Memorias de la colonización galesa", William C. Rhys. 



7 oct 2024

El histórico Touring Club de Trelew

Trelew, que en idioma galés significa “Pueblo de Luis”, en honor a su fundador Lewis Jones, tiene su historia ligada a los primeros colonos galeses que llegaron en 1865 a la provincia de Chubut e impulsaron la construcción del ferrocarril, creando una estación alrededor de la cual se desarrolló la ciudad. En la actualidad Trelew tiene un poco más de 100.000 habitantes. 

La estación Trelew, o Punta Rieles, fue la principal de la línea ferroviaria que unía la costa norte de Chubut con Las Plumas, en el interior de la provincia. En la actualidad no quedan huellas del complejo que fue en el pasado. Toda la zona fue renovada y se transformó en la estación de ómnibus, la Universidad de la Patagonia, la Plaza Centenario y el Museo Paleontológico Egidio Feruglio. El lugar donde se encontraba la estación original fue destinado a la creación del Museo Pueblo de Luis.

Al ingresar al museo, nombre que recuerda al fundador de Trelew, uno se sumerge en un viaje al pasado, donde es posible descubrir elementos que hacen referencia a la historia de la ciudad, especialmente relacionados a los pueblos indígenas de la zona y la colonización galesa. Aquí también se encuentra la Plaza de las Colectividades, un homenaje a las diversas colectividades que se asentaron en Trelew. Hay banderas de los países de los inmigrantes que llegaron a la zona y en el centro un obelisco que conmemora el centenario de la colonización galesa (1865-1965). 

Al viajar por la Patagonia, las historias se suceden. En cada ciudad, pueblo, y hasta en los lugares más recónditos, donde el viento y el silencio imperan, siempre hay una historia por descubrir. Como en otros lugares de la Patagonia, Trelew también tiene historias y leyendas. 


En el hotel Touring Club se habrían alojado Butch Cassidy junto a su compañero Sundance Kid, los famosos ladrones de bancos norteamericanos que huían de la justicia estadounidense refugiándose a miles de kilómetros en la Patagonia. Hay un recorte en la pared dentro del hotel que muestra a los fugitivos, en la nota de época del New York Times, aparece el clásico “Buscado”, con el rostro de Butch Cassidy y una recompensa por 10 mil pesos. 


En el hotel también se alojó Antoine de Saint-Exupéry, el célebre escritor francés, autor del “El Principito”. Por las calles de Trelew, circula la leyenda de que para crear la imagen de la boa dirigiendo al elefante, a la cual hace alusión la primera hoja del El Principito, el autor se inspiró en la forma de la Isla de los Pájaros, ubicada a 130 kilómetros de Trelew.  






2 oct 2024

El antiguo fuerte San José

Los restos arqueológicos de uno de los enclaves defensivos y productivos instalados por la Corona Española entre 1779 y 1810 en Península Valdés dan cuenta de un establecimiento precario en un contexto de escasez y de tensiones interétnicas. Según afirma un equipo de investigación del CONICET, existe mucha documentación acerca del carácter y de las intenciones de la corona española a la hora de establecerse en ciertos sitios que consideraba estratégicos.


Estos asentamientos tuvieron la función de incorporar sus puertos al sistema de intercambio colonial y fueron diseñados como proyectos sociales novedosos en los que se buscaba crear poblaciones con una base agrícola y condiciones sociales igualitarias. Hacia fines del siglo XVIII, la corona española llevaba adelante un conjunto de reformas en sus territorios más australes para renegociar su posición en el tablero colonial de potencias europeas.

La creación del Virreinato del Río de la Plata (1776) tenía como fin optimizar las rentas reales y las medidas tributarias, reafirmando al Atlántico como esfera comercial. El mismo año, los Estados Unidos de América declaran su independencia, perdiendo Inglaterra sus colonias del norte. Siendo evidente su necesidad de cubrir la pérdida, España decide ocupar efectivamente la Patagonia.

La descripción de Thomas Falkner en 1774 se imprimió en Inglaterra una obra sobre la Patagonia austral y las regiones circundantes, escrita por un jesuita llamado Thomas Falkner, quien vivió en las provincias del Río de la Plata por más de cuatro décadas. El impreso, que incluyó un mapa de la región, realizó una descripción bastante detallada de la geografía patagónica, a la par que recalcó la debilidad del dominio español sobre esas tierras.

El libro “Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América Meridional”, advertía la facilidad de ocupar el territorio patagónico por la ausencia de cualquier presencia española. La obra de Falkner causó gran preocupación y alarma en la corte real española, ante la posibilidad de que se concretara la instalación de un establecimiento inglés en las costas de la Patagonia austral, como de hecho sucedió en 1765 en las islas Malvinas.

Las observaciones de Falkner eran reales. Buques balleneros ingleses y de otras nacionalidades operaban desde hacía tiempo en los mares del sur con absoluta libertad, incluso en tierra existían bases transitorias que prestaban apoyo a estos buques y a cazadores de lobos marinos. En los años sucesivos, se intensificaron las expediciones a la región con la finalidad de encontrar posibles establecimientos comerciales o militares extranjeros, cuya presunta existencia se vio corroborada por las noticias acerca de una ciudad poblada de hombres blancos en los territorios australes de América.

A fines del siglo XVIII, la Patagonia era considerada en Europa como una región marginal con cierta importancia geoestratégica por permitir el paso al Océano Pacífico a través del Cabo de Hornos. Siguiendo estos objetivos y con el fin de reafirmar la presencia española en el área, a partir de 1778 se promulgan las Reales Cédulas para la fundación de los establecimientos patagónicos y entre 1779 y 1780 se fundan los asentamientos.

Los últimos días de 1778 se organizaron los primeros viajes desde España y a principios de enero de 1779 partieron desde Buenos Aires hacia la costa patagónica. El 7 de enero de 1779 Juan de la Piedra desembarca en la costa sur del golfo San José,descubierto por él. 

Tras hacer reconocer las características topográficas de la península de Valdés, descubriendo Villarino los manantiales conocidos con su nombre y la Bahía Sin Fondo, a la que diera el nombre de Puerto Nuevo, dispuso la construcción del Fuerte de Candelaria, origen de la posterior Estancia del Rey, cuyas haciendas fueran las primeras introducidas en la Patagonia. En los primeros días, el piloto Don Basilio Villarino localizó la entrada al Río Negro, confundida hasta entonces con la del Río Colorado; fue también responsable del hallazgo más significativo para San José, el de los manantiales de agua dulce cerca de la Salina Grande en el interior de la Península.

En abril Francisco de Viedma salió con la mayor parte de la tripulación para instalarse en el Río Negro, donde fundará Nuestra Señora del Carmen en abril de 1779. Dejó a cargo del Fuerte San José a su hermano, Antonio Viedma, quien luego de enfrentar condiciones durísimas, por el clima, la calidad del agua y el malestar de la tropa, en septiembre abandonó el fuerte a manos del teniente Pedro García y seis soldados que permanecieron por decisión propia. Durante este período el esfuerzo mayor fue reconocer la zona y buscar los recursos básicos como el agua y leña.

De la Piedra fue el primero en informar en enero, relatando el establecimiento de los campamentos y la búsqueda de agua dulce, mientras Villarino se centró en el relevamiento de Bahía sin Fondo y en las desembocaduras de los ríos Negro y Colorado. Antonio Viedma, luego de abandonar el fuerte, argumentó desde Buenos Aires que San José era de peor calidad que San Julián por tener demasiado terreno salitroso. A partir de los informes y reclamos se observa que las duras condiciones y la partida de los comandantes de la expedición dejaron al Fuerte San José desprotegido, siendo constante la demanda por abastecimiento, así como los inconvenientes para obtener agua dulce.

Un monolito recordatorio del desembarco de 1779 de Juan de la Piedra fue erigido en Playa Villarino sobre el Golfo San José, en la costa. Juan de la Piedra vuelve hacia el norte, y el 30 de julio de 1784, en su calidad de Superintendente de la Costa Patagónica, se dirige por carta al Conde de Floridablanca, informando sobre las utilidades y desventajas de establecerse en dicha costa.


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